viernes, 4 de marzo de 2011

Contribución a la violencia.

Agresiones verbales o físicas, actos violentos dirigidos a personas o animales, estos  son  temas recurrentes de la vida diaria. Casi todos tenemos alguna experiencia  con alguien que tiene  “mecha corta”, donde una persona puede agredir a otra sin razón aparente ya sea en gestos, verbal o físicamente.  Pocas veces nos percatamos de que estos comportamientos hieren nuestra fibra más sensible y debilitan la calidad de vida de todo el país.
Muy  raras veces nos observamos como participantes activos o pasivos en la violencia que observamos. Nuestra mirada casi siempre se centra en “la gente”, en el otro,“la gente está muy agresiva”, “esa señora me miró, como si yo le debiera algo”, “mira ese… no me dejó pasar”. Estas son expresiones que podemos decir o  escuchar a diario y casi nunca asumimos la responsabilidad de haberlas actuado o permitir que otro lo haga frente a nosotros. 
La vida del país es de todos, es una responsabilidad imposible de obviar, este país, esta nación, este archipiélago de Islas, esta Isla la hacemos nosotros sin importar el cómo nuestras creencias políticas la llamen. Reflexionando sobre este tema se me ocurre hacer una lista de cómo todos estamos contribuyendo a la violencia que nos aqueja , sin percatarnos de nuestra contribución.
*Participamos en el trato grocero, descortés, falto de tacto, que muchas veces experimentamos en nuestro entorno social, de trabajo y lo observamos con frecuencia en las parejas y en el trato a los hijos.
*El involucrarnos en situaciones de confrontación social  como la agresión en el tránsito, el insulto fácil o el creernos dueños del espacio público que es de todos.
*El creer que "yo estoy molesto"  y eso quiere decir que con el primero que me encuentre puedo descargar mi coraje y justificar mis acciones "porque estoy harto". 
*El promover en los medios, radiales o televisivos  insultos  como espectadores pasivos. Creyendo que escucharlos no es lo mismo que participar activamente. " Ese es él yo no digo eso" Pero lo escucho a diario y de esta manera patrocino su continuidad.  
*Promovemos la violencia cuando aplaudimos a politicos que hacen campañas violentas y de insultos a sus contrarios, agresiones sin contenido que muchas veces sirven para enmascarar la pobreza de argumentos sólidos. 
* Prejuicios contra grupos, ya sea por género, identificación sexual, color de piel, estado civil, económico, características físicas, discapacidades, modo de vestir, religión, edad...
* Permitir que nuestros hijos participen como espectadores pasivos o activos en programación violenta con la excusa de que lo que ven en los medios televisivos o tecnológicos es ficción. 
*El no reaccionar inmediatamente a un acto de abuso, guardar silencio o minimizar el maltrato, convirtiendonos en complices del abuso, por presencia silente.
*Prácticar el pensamiento de que la violencia es algo de "ciertos lugares", del narcotráfico, de gente sin educación "que nunca me va a pasar a mi", como si estuvieras inmunizado y la clase económica fuese una vacuna que te protegiera. 
*El no educarnos para poder preveer una situación con posibilidades de violencia , antes de que ocurra.”Porque yo estaba rogando que no ocurriera nada”. "O nunca pensé que llegaria a tanto". Nuestro tiempo de acción ante los eventos tiene que revisarse y nos toca a todos adelantar ese reloj. 
*El disculpar actos violentos a los llamados “importantes o famosos, haciendoles creer que están por encima de todos porque son famosos y ricos, lo que los hace más infuyentes en el imaginario colectivo. 
*No apoyando la educación sexual a todas las edades promoviendo la ignorancia en temas centrales a la vida de todos y que tantas vidas nos factura cada año en enfermedades, embarazos no deseados, violaciones, actos enfermos cuyas víctimas son niños...
*Promoviendo comportamientos de superioridad de un sexo sobre otro, tomandonos a “chiste” situaciones degradantes al hombre o a la mujer y participar de ello sin importar el sexo que tengamos. Situaciones que producen la muerte de tantas mujeres en nuestro país y la desbalorización del hombre.
*No actuando cuando un hijo te dice que esta siendo abusado, mandandolo a callar y haciendote complice de su maltrato, lo cual hiere para siempre la relación porque no ejerciste tu responsabilidad de protegerlo. 
*Haciendo oidos sordos cuando escuchamos gritos en la casa de al lado, “eso no es conmigo” " Yo no me meto en cosas de parejas" Sin embargo, nos lamentamos amargamente cuando sucede una tragedia que quizás pudimos evitar.
*Cuando promovemos comportamientos violentos porque son “culturales”, sin entender que la cultura  se  tiene que revisar y modificar y esa es tarea de todos.
* Participando en indiferencia del desprecio a la vida de los animales que corren por nuestras calles, sin rumbo. Eso es una violencia de todos como colectivo y nos esta pasando factura en nuestra sensibilidad de país.
La paz es un proyecto de  construcción diaria, una sociedad que aspire a la paz tiene que estar despierta, atenta, educada en los temas que le aquejan, necesitamos depertar colectivamente para poder hacer la vida a la que aspiramos. 
La autora es Psicóloga Clínica con practica privada.
(787399-3114 thaliacuadrado@gmail.com

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