viernes, 4 de marzo de 2011

Una aspiración muy elevada.



¿Te cuesta trabajo perdonar? ¿Alguna vez te has negado a ayudar a alguien? ¿Te resulta difícil mostrar generosidad hacia los menos afortunados? Es muy probable que desde que tienes uso de razón se te haya invitado a reflexionar una y otra vez sobre lo edificante que es  aspirar a convertirnos en mejores personas. Habrás escuchado numerosos discursos sobre la importancia de perdonar, de servir a otros y mostrar tolerancia ante circunstancias que ponen a prueba tu paciencia. Sin embargo, ¿se trata de una aspiración sencilla?

Un esfuerzo diario
Como sucede con otras metas en la vida, hay que reconocer que la simple voluntad para crecer como personas no es suficiente. Por el contrario, es imprescindible poner en práctica todo aquello que nos conduzca a lograrlo.
La psicóloga clínica Thalia Cuadrado plantea que “convertirnos en buenos seres humanos es una aspiración muy elevada”. A fin de cuentas, debemos tener presente que existen diversas circunstancias que pueden dificultar este propósito. “Hay que reconocer que la sociedad en que uno vive va a ayudar o no en ese proceso”, menciona. “También, va a influir cómo se nos presenta el día, qué circunstancias son las que nos rodean, la actitud de aquellas personas con las que interactuamos y otros factores”. Por eso, no es casualidad que “nos tome toda una vida trabajar en aquellos valores que nos encaminen a conseguir esta aspiración tan encomiable”, destaca la psicóloga.
Asunto de compromiso

    Por otro lado, resulta idóneo comprender que convertirnos en mejores personas “es un trabajo de todos los días”. Puesto que no podemos tener un control total de lo que acontece en nuestro diario vivir, debemos buscar el modo de “aprender a trabajar con lo que nos trae el día y manejar cada situación”, sobre todo, cuando son muchas de estas circunstancias las que, precisamente, pondrán a prueba algunos de los valores que hemos estado desarrollando a lo largo de nuestras vidas. También, es importante “hacer un compromiso con nosotros mismos para ser constantes y genuinos en nuestro afán por cumplir con ese deseo”.

    Necesario para este propósito
    La psicóloga clínica Thalia Cuadrado menciona varios valores que nos pueden ayudar a lograr la meta de convertirnos en personas de bien.
    Paciencia
    Cuando hablamos de la paciencia, no nos referimos, exclusivamente, al hecho de esperar con tranquilidad los resultados en torno a una situación que nos inquiete. También, hacemos referencia a la idea de mostrar mayor tolerancia ante personas o circunstancias que nos abrumen o incomoden de alguna manera. “El comportamiento impulsivo siempre nos lleva a cometer errores”. Por el contrario, “ser pacientes nos permite tomar tiempo y reflexionar acerca del curso de acción a seguir. Nos ayuda a saber actuar correctamente en un momento dado, a prevenir la violencia, la agresión, a pensar antes de actuar".
    Compasión

    Es usual que la compasión se demuestre, mayormente, cuando alguien ha caído en desgracia o está atravesando una situación difícil. Sin embargo, lo ideal sería aprender a cultivarla día a día, comprometernos a fortalecer la capacidad para conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás. “Ser compasivo te convierte en una persona más íntegra; te permite vivir con mayor profundidad”. “Implica mostrar empatía, ponerse en el lugar del otro”. "De hecho, ser compasivos nos ayuda a perfeccionar otros valores, entre ellos, la generosidad, la humildad y el altruismo. Para lograr esta virtud conviene conocer las necesidades y carencias de otros, el modo de ayudarlos y la profunda convicción de encaminar nuestros esfuerzos para procurar su bienestar'.
    Perdón
    Siempre se habla sobre lo edificante que es perdonar y la paz que nos brinda hacerlo. Pero, también es usual pensar que “se trata de uno de los actos más difíciles de realizar”, señala la psicóloga. "Muchas veces, cuando nos hacen daño, también queremos hacer mal o vengarnos, esta puede ser una primera reacción pero necesita reflexión". Lo apropiado en el camino hacia la recuperación de un agravio es llenarnos de determinación y comprensión para soltar la rabia, el rencor y otros sentimientos desagradables en torno a la persona que “haya cometido la falta contra nosotros”. Lo ideal sería que quien nos ofenda sea quien nos pida disculpas pero cuando eso no sucede, conviene que, “por lo menos, nos salgamos del drama y busquemos la manera de perdonar”. A la misma vez, la psicóloga aclara que perdonar “no es aceptar que el otro me hizo daño porque yo me lo merecía ni continuar relacionándome con esa persona si su actitud es la de seguirme haciendo daño”."Realmente perdonar es un acto que ayuda a la persona que otorga el perdón para poder continuar la vida, lo otro es quedarse en el drama de la venganza o pegado a sentimientos que no nos permiten avanzar".
    Humildad
    Ser humilde conlleva el reconocimiento de que, por más grandes que sean nuestros logros personales, espirituales o materiales, “reconozcamos de que tan sólo somos una partícula muy pequeña en el universo”, reflexiona Cuadrado. “Se trata de una cualidad muy espiritual y eso la convierte en una muy difícil de cultivar”. “Es un valor que nos ayuda a bajarnos de la nube de la arrogancia, de la soberbia, de creernos demasiado”. A la misma vez, nos permite ser flexibles y comprensivos. Se tiene una idea muy equivocada de la humildad como que ejercerla te hace pequeño, realmente es todo lo contrario, lo que ocurre es que la humildad confronta al ego humano por eso es tan compleja". 
    Altruismo
    El altruismo representa “otro camino hacia la evolución del espíritu es una inclinación para hacer el bien, para ser generosos”. "Esto nos ayuda a desarrollar la disposición de tomar en cuenta al otro de ponerse en los zapatos de la otra persona" . “Nos motiva a ayudar a los necesitados, a servir a los demás, a trabajar para su bien”, añade. Cabe destacar que esta virtud va más allá de un ofrecimiento de cosas materiales. A su vez, la psicóloga advierte que “no debemos confundir la idea de servir con el servilismo, que consiste en servir a otro porque se tiene el concepto de que se es superior”. Y hay que “cuidarse de no caer en eso”, alerta. "Ante todo esto que hemos hablado siempre hay que tomar en cuenta que somos humanos imperfectos que cometeremos errores en el proceso de aspirar a ser mejores personas y que el camino es largo y de practica diaria". 
    *Artículo entrevista de la periodista Rosa Escribano en el periódico Primera Hora. 
    Thalia Cuadrado es psicóloga clínica. 
    787- 399-3114
    thaliacuadrado@gmail.com

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