domingo, 10 de abril de 2011

El diario

Partes de tu Ser. Acrílico sobre canvas.20/20. 2011




La historia de lo que cada persona vive, cómo narra su experiencia y se autoconstruye ese es
el material que escribimos en el diario. La consciencia se va construyendo a través de la narativa, cada vida es una serie de cuentos que vale la pena registrar.

La práctica de registrar la experiencia de vida en un diario es, en principio, una actividad de introspección. Sin embargo, el diario se convierte en un documento histórico autobiográfico, cuya ventaja es que se escribe mientras se vive. Cuando lo convertimos en una actividad frecuente evitamos que la memoria nuble cambie o pinte de un matiz distinto las experiencias vividas.
El diario se convierte en una extensión constante de la vida tal cual nos ocurre  con sus altas y bajas, decisiones y contradicciones. Es un documento del mundo que vivimos que sólo es conocido por ti quien lo narra y visto a través de tus ojos. También es una mirada al interior a la verdad escrita con nuestras propias palabras.
Como documento que posee una absoluta honestidad –escrito por y para nosotros—el diario tiene un carácter de inmediatez que lo distancia de las autobiografías o memorias que, por lo general, se escriben mucho después de que ocurren las experiencias. Aún las personas que han publicado sus diarios, los someten a un profundo proceso de escrutinio y edición que puede restarle espontaneidad.
No sólo puede convertirse el diario en un registro de nuestra vida, sino también  de otras personas que comparten nuestra vida.  El análisis que se hace de nuestra familia, amistades, pareja o cualquier relación interpersonal puede servir para ayudar la introspección. Al prestar atención a las relaciones que tenemos, el diario también se convierte en una herramienta de estudio para mantenernos alertas sobre el modo en que se desarrollan nuestros vínculos con los demás a través del tiempo.
Otro aspecto interesante y enriquecedor del diario es la observación de los asuntos colectivos, y el modo en que estos intervienen con nuestro punto de vista. La participación personal nos acerca al desarrollo y evolución del lugar donde vivimos, insertándonos directamente –como actores u observadores—de los procesos que ocurran. En este particular, no esperamos a leer la historia, sino que somos parte de ella.
Como instrumento de recuperación, el diario puede convertirse en un lugar donde llevamos a cabo una búsqueda voluntaria hacia el interior. Ocasionalmente, hay temas o conceptos, visiones o percepciones sobre nuestro ser que nos preocupan, y éste es el vehículo ideal para trabajarlos. Todos nos enfrentamos, tarde o temprano, a situaciones que prueban nuestro sistema de valores. El diario, pues, es un excelente lugar para madurar ideas, reflexionar puntos de vista, y exponer el efecto de cómo asuntos externos nos impactan.
El diario es un instrumento para la libertad es un registro íntimo y privado de nuestro se más profundo  en el que trabajamos con la plenitud de que cada palabra refleja el momento que vivimos. Si tienes un diario ya sabes los beneficios de esta práctica, si por el contrario nunca has tenido diario, te lo recomiendo como un intrumento de incalculable valor para ti.

La autora es psicóloga clínica en práctica privada
 (787) 399-3114
thaliacuadrado@gmail.com
www.thaliacuadrado.com

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