viernes, 10 de junio de 2011

Una experiencia única

Laberinto Acrílico sobre papel de Hilo.2010

"Me gustaría vivir en un mundo donde
la prisa no nos hiciera olvidar la.Thalía Cuadrado
Una sombrita en la carretera había algo en medio del camino, detuve mi carro y camine a ver que era. Frunciendo el ceño confirme mis mås temerosas sospechas: en medio de la carretera había un animal herido. Si en el camino te topas con algo que no esperabas, tienes dos opciones ,hacerte cargo o escaparte como si nada estuviera pasando. El mundo de las decisiones es constante en la vida, actuo o me fugo, actuo o me inmovilizo. Para mi actuar es estar viva, por otro lado entiendo que a veces es mejor no actuar, pero esa también es una acción conciente. Lo creas o no, todo esto paso por mi mente en segundos y decidí actuar, no me permitía hacer otra cosa. Para algunas personas un evento como este figura en la lista de esas cosas que no quieres que pasen nunca en tu vida, esa era yo.
Respire profundo y mentalmente, pedí asistencia a cualquier ángel o maestro que pudiera ayudarme. Me acerque un poco mas para observarlo, era un hermoso lagarto de esos que llaman popularmente, "gallina de palo", estaba herido, tenía sangre en su boca, unos ojos muy grandes tristes y yo juraría que me miro. Le hablé y le dije que no quería hacerle daño, pero que pronto iban a pasar mas carros y tenia que moverlo del medio de la calle.
El tropel de carros con conductores mal humorados porque algo los detenía llegó. Las bocinas no se hicieron esperar, el ruido era ensordecedor y yo estaba a punto de perder la paciencia. No podía entender, ni aun hoy lo entiendo como alguien quiere que siga mi camino y que todos en fila le pasemos por encima a un animal herido. Para mi este es el colmo de una sociedad insensible a los mas pequeños, así que de inmediato me solidarizo con el lagarto.
El ruido se convirtió en desesperación cuando trate de mover al lagarto y no pude, el no podía moverse. Entonces de la nada salio un personaje, un chico en una motora, se acerco y me dijo: "cogelo tu misma", entendí de inmediato que el lagarto no podía moverse cosa que en mi angustia no había contemplado, cuando me volví para darle las gracias, ya no estaba, al día de hoy creo que mi tormento del momento produjo el apoyo que necesitaba. Comencé a repetir Gracias, Gracias , Gracias sin cesar para infundirme ánimos y actuar.
No se si alguien habrá tomado a un lagarto en sus brazos , pero yo lo hice. Lo tomé de ambos extremos lo acerque a mi cuerpo y lo coloque a un lado del paseo en la grama. encima de una montañita de hojas secas. Los animales necesitan contacto con la tierra, para vivir o morir, para todos la energía de la tierra nos calma , nos consuela es nuestro elemento y nos ayuda en todos los procesos.
Los carros comenzaron a pasar, unos lentos otros muy rápido, ya ellos estaban tranquilos podían seguir su carrera a ningún sitio. A mi me tocaba hablar con un lagarto, asistirlo en sus últimos momentos en un mundo donde parece que ya no tiene cabida. Le acaricie su piel rugosa, nunca había tocado un lagarto, tenia una piel muy dura como tornasol muy bella, le cante un mantra, oré por él y lo deje morir en Paz.
Cuando reanude mi marcha, sabia, porque lo sentía en mi alma, que ya no era la misma persona, que minutos antes había detenido el carro para indagar en esa pequeña sombra en medio de la calle. Sabía que algo había cambiado. Me fui llorando de alegría, había corroborado una vez más que soy parte de un todo tan grande que a veces cuesta darse cuenta.
Como es una ruta habitual cada vez que transito por el lugar, observo el sitio donde lo coloque y me siento conmovida. Recuerdo a mi madre que decía, “cada cosa que hagas por una de sus criaturas” lo haces por Dios.
La autora es psicóloga clínica en practica privada
(787) 753-2848 / 399-3114
thaliacuadrado@gmail.com

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