miércoles, 28 de septiembre de 2011

Estados anímicos molestos, mirando hacia dentro

El espejo.Acrílico sobre canvas. 2011

" Cuando huyes de ti, te alejas de la única persona que puede ayudarte" Thalía Cuadrado
 Son muchas las excelentes personas, inteligentes, trabajadoras, deseosas de vivir que consultan en mi oficina  estados anímicos a diario. Cada una de ellas sin variar me preguntan cómo es posible que siendo tan luchadoras como son, les ataquen estos estados con alguna frecuencia. Este blog es mi intento de contestar o dar luz a este tema. .
Vivimos en un mundo como dice mi maestro Joseph Campbell, donde nos ha faltado por mucho tiempo el conocimiento y la práctica del mito y el ritual, es decir la parte que ha dado sentido a la vida de muchas generaciones. Nos hemos convertido en sociedades ultra modernas donde todo aquello que sostiene la vida a niveles no concretos le hemos quitado todo valor.
La mayoría de nosotros no hemos escuchado ni leído la mitología de las grandes civilizaciones que nos precedieron. Peor aún, no conocemos la mitología de la sociedad a la que pertenecemos, solo sabemos de lo inmediato que sucede a diario, la vida es la noticia del día.
Parece que hemos cometido el mas grande error, vivir creyendo que la vida es tan tangible como los edificios que hemos construido, que en lo intangible no hay nada y que nosotros también somos concreto. Por todo esto pienso que a nivel colectivo hemos perdido la magia de estar vivos.
Hemos asumido que la vida la hace cada generación sin conexión alguna con la anterior, que las enseñanzas que han sostenido la vida en el pasado ya no son necesarias. Hemos pretendido olvidar que nuestros ancestros viven en nosotros, que sus historias para entender el mundo son nuestras, sus búsquedas son nuestras búsquedas y sus miedos son nuestros miedos.
Así las cosas hemos creado una sociedad externa que nos deja huérfanos en lo interno, una sociedad que no nos provoca a participar psicológicamente en el hacer diario, la participación es solo económica.. Si tomamos un día típico de cualquier persona podemos observar que lleva a cabo muchas actividades para sostener su vida material y casi ninguna o ninguna para conectarse consigo o con otros. Difícilmente en una situación como esta, una persona se vea a si misma como hacedora de la sociedad en la que vive. El colmo de esto fue la chica que me saludo: "Hola Thalía, ¿cómo estas? Bien.( contestó). Que bueno. Gracias"(me dijo para terminar). A mi solo me dio tiempo de sonreír. Ella ya estaba en otra cosa.
Cuando la sociedad donde vivimos deja de provocar nuestra participación psicológica activa el camino es hacia el único lugar posible, hacia dentro. La clave ya no puede ser crear una estructura externa mas fuerte y construir edificios mas grandes que nos protejan de nosotros mismos, el camino es hacia dentro con todos los estados anímicos que nos aquejan en ese caminar.
A la pregunta de las personas, por qué si trabajo tanto, soy buena persona, inteligente y productivo me aquejan estas melancolías con cierta frecuencia, contesto en términos generales de esta manera. Me parece que haces todo, no te falta nada , te sientes poderoso y exitosa con lo que has logrado, pero no sabes con quién vives y cuando tomas tiempo para mirarte no te encuentras.
Si te observas por un rato, te das cuenta de que hace mucho no tienes contacto profundo contigo, con tu humanidad y tus debilidades. Por ello cuando menos te lo esperas te ataca la tristeza, la decepción, la desilusión, tu propia sabiduría interna a través de esos estados te esta llamando la atención. Estos estados en personas funcionales son parte del empuje de nuestra psiquis que quiere nuestro crecimiento y desarrollo.
Cuando las desconexiones internas nos atacan, muchos nos vamos de compras, otros buscan una huida como una nueva aventura amorosa, el alcohol, las drogas o cualquier otra cosa. A muchos la huida de si mismo lo mantiene ocupado por un tiempo hasta que pierde su efecto. A muchos les toca a la puerta otro estado anímico incómodo y a veces buscan ayuda. A otros les provoca continuar buscando huidas y como los seres humanos somos capaces de negar cualquier cosa, niegan que se sientan mal.
Ante estos estados anímicos solo podemos asumir dos posiciones: Afirmar lo que sentimos y trabajarlo o negar lo que sentimos y huir. La decisión es personal, ambas posiciones tienen sus consecuencias.
Como psicóloga y conocedora del potencial humano, pienso que la única manera de trabajar con nosotros y nuestro ser con sus debilidades y fortalezas es apuntarnos a la revolución. Siempre nos han dicho que tenemos que tener miedo a las revoluciones porque rompen cosas y hacen daño. Sin embargo, yo estoy con Campbell en este pensamiento, la función de la revolución es dar luz a lo que está en las sombras. En este tema que me ocupa, la revolución es interna y tiene la función de dar luz a las necesidades psicológicas que nos están pidiendo paso a través de esos molestos estados anímicos.
         Las alternativas pueden ser variadas ,  desde iglesias hasta seminarios de fin de semana, te recomiendo evaluar con sabiduría, las que vas a escoger.
Muchos sabemos que el único camino certero es mirarnos hacia adentro, tomar tiempo para dejar de ser ignorantes de nosotros mismos, conectarnos con las verdades ancestrales de "conócete a ti mismo", de conocer los mitos y símbolos que han forjado civilizaciones en el pasado y nos forjan aún sin darnos cuenta, aquí y ahora.
La autora es psicóloga clínica en práctica privada
(787) 753-2848 /399-3114
thaliacuadrado@gmail.com

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