domingo, 25 de noviembre de 2012

Mauro: su coraje, miedo y dolor.

Coraje, Miedo, Dolor.20/16.Acrílico sobre canvas.2010.


           "Toda emoción es una llamada a la introspección.
                     sus raíces están en el pasado, se expresan
                     en el presente y dolorosamente pueden
                    extenderse al futuro".


Mauro hombre de 40 y pico de años, muy atractivo y educado. Cuando lo recibí por primera vez me pareció muy galante y entendí porque Tanya estaba tan enamorada de el. Mauro procedía de una pareja divorciada que había terminado como "el rosario de la aurora", es decir mal. El chico que en esa época tenia 14 años, en plena identificación sexual tuvo que lidiar con las dudas propias de su edad y con unos padres insensibles a las necesidades de su hijo, él  fue el "token", la moneda de cambio,  que ambos usaron para hacerse daño.
Sus padres peleaban siempre , pero  en esa época mucho mas y  a tal grado que el muchacho no sabia nunca dónde estaba, sus padres se lo disputaban como a un objeto. Mauro guardaba tantos recuerdos dolorosos, de coraje contenido de esos años que volcaba en el presente  a la menor provocación con cualquiera. Fue interesante ver  cómo un hombre adulto reaccionaba como un chico de 14 años, sin darse cuenta de ello. La terapia no era individual y en su caso solo nos vimos dos veces, esta fue la primera vez que Mauro asistió a ayuda, sin embargo le recomendé terapia para que conectara con su miedo, dolor y su proyección de coraje. Los padres de Mauro no buscaron ayuda para ellos ni para su único hijo.
Frecuencia del comportamiento.
En psicología observamos el grado al cual un comportamiento se manifiesta, a casi todos no ha pasado que hemos tenido coraje por una situación. Este tipo de coraje se  suele hablar, se llora, se trabaja de alguna forma, o la persona se lo traga que es lo menos indicado, pero no suele manifestarse todo el tiempo. Es decir no es lo mismo tener coraje esporádicamente que tener coraje todo el tiempo, aún cuando todo evento de coraje nos debe llamar a la introspección.
 Mauro tenía coraje prácticamente todo el tiempo,  el decía tener "la mecha corta" en cualquier situación podía pasar de ser muy galante a decirle en este caso a Tanya lo bruta que era. Jamás aceptaba tener responsabilidad en ningún evento y la culpa era de otro nunca de el. Mauro padecía de lo que llamamos coraje viejo, unas emociones muy fuertes asociadas a su adolescencia que no había aprendido a manejar y que proyectaba en las otras personas. Además y detrás de ese coraje guardaba mucho dolor y miedo  lo cual es muy común en este tipo de caso.
El decía que se había criado sin amor, sus padres decían amarle,  pero le sometían a tal cantidad de tensión innecesaria para un niño que el no podía sentir el amor. Después de varios fracasos amorosos que terminaron porque el no podía continuar  con la relación se prometió tratar la próxima vez con una mujer "menos exigente". Este tipo de conclusión es común, en vez de trabajar con lo propio, se cambia de tipo de persona a ver si eso ayuda. "Tanya es tan servicial que yo creí que eso me ayudaría", pero según paso el tiempo no soportaba tenerla pegada a mi y me asfixié.
Explicación
El coraje constante aísla a la persona y le evita sentir, recibir y dar amor. La persona "corajuda", "de mecha corta", esa que tiene coraje contra todos y todo es casi siempre una persona aislada. Cree que nadie lo entiende y se encierra en su propia insatisfacción porque las personas no actúan como el o ella quieren o porque el mundo no es como yo quiero.
Mauro creía que Tanya podría ser una buena pareja para el porque ella actuaba como bombero y apagaba sus conatos de incendio, cosa que lo hacia pensar que ella lo entendía. Ante sus arranques cada vez mas frecuentes Tanya, le pasaba la mano, le decía que lo amaba, que el tenia razón y que todo iba a ser mejor. Este comportamiento de ella, me dijo Mauro que al principio lo calmaba y luego lo asfixió y por eso le dijo que ella se creía superior,  "no importa lo que yo haga ella actúa como una santa".
 El problema es que Mauro no había conectado con sus emociones y cuando las sentía las echaba hacia fuera para que ella las trabajara, cosa que no es posible.  No se trataba de que ella lo entendiera es que el no se entendía a sí mismo. Cuando una persona explota en un arranque de coraje, ese arranque puede ser muy doloroso, pero no lo lleva a explorar sus emociones. Mas bien es como las rabietas de los niños, que manipulan o llaman la atención y evitan la exploración del miedo o del dolor. Este hombre realmente vivía en terror, con el dolor y la desconfianza de su crianza,  con un mundo interno que no llegaba a conocer y con un externo que le parecía imposible de conquistar. Le recomendé hacer un alto y  buscar ayuda profesional antes de comenzar una nueva relación, se sentía tan frustrado, con una autoestima tan baja que su nueva relación iba camino a otro fracaso. Espero que lo este haciendo por su propio bienestar, caminar  con una maleta tan pesada nos evita el disfrute de la vida.

*Mauro  y Tanya son nombres ficticios.


La autora es psicóloga clínica en práctica privada.
(787) 753-2848/399-3114.
thaliacuadrado@gmail.com

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