domingo, 16 de diciembre de 2012

Prefiero verla muerta.


Laberinto.Acrílico sobre papel.16/19.2012

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida…
                    Khalil Gibran

Laura tenia la costumbre de leer el diario de su hija. La estaba criando sola, el padre de la niña las abandono, "el dice que yo le reclamaba mucho y se canso". "Meses después de irse conocí el nombre y apellido  de ese cansancio". "Mi vida ha sido muy dura, me enamore de ese… y quede embarazada, odie cada segundo de mi embarazo y ahora tengo que pasar por esto".
Acababa de comprobar que su hija de 16 años y medio  estaba teniendo una relación amorosa con una mujer de 25. A Laura no le importaba la edad, lo que la trastorno es que fuera otra mujer.
 Nunca pensó en casarse nuevamente tenia 34 años y "no quiero saber de los hombres, son todos unos….".  Guardaba tanto rencor en su ser que se podía  sentir al estar a su lado, las huellas de su frustración estaban escritas en un rostro duro que no parecía de su edad.
 Era enfermera práctica, estudio después que su hija nació, fue muy difícil, "sin ayuda, mis padres me dieron la espalda". Por la naturaleza de su trabajo tenia  diferentes turnos y había tenido que dejar a su hija cuidando por otras personas. Vecinas, amigas, centros de cuido o algún familiar. Pasaron los años y su hija  llego a los 16 y medio y no tenían buena relación, "no nos conocemos, pasamos tan poco tiempo juntas","cuando era pequeña era mas fácil, ahora no podemos ni hablar".
 Entre estas personas se encontraba Ana su nueva vecina, una chica joven y servicial que estaba estudiando. Ana iba a su casa a hacerle compañía a su hija y Laura aceptaba con gusto.
Días antes de nuestra cita, leyó lo que su hija escribió y encontró lo que no quería encontrar, la confirmación de esta relación. "Me volví loca y " le di una pela(paliza) que falto poco para matarla". Ella llamo a su "amante" (palabra que decía con gesto de desprecio). Ella vino a buscarla y yo le dije que se fuera, que no la quería mas en casa. Laura acababa de repetir su propia historia, sus padres la echaron cuando quedo encinta y ella fue a vivir a casa de los padres de su novio, donde vivió un infierno.
Llego a mi oficina y lloraba tan amargamente, parecía un funeral, "mi hija la he perdido, la he perdido, estaba descontrolada, realmente lloraba como si su hija  hubiera muerto. Para consolarla le dije: Laura tu hija esta viva, no esta muerta, aún podemos trabajarlo. Ella dejo de llorar abruptamente, me miro fijamente con una mirada que me enfrió y me respondió. "Prefiero verla muerta".
 Laura replique tratando de hacerla razonar  tu hija es una menor, no puedes actuar de esta forma. ¿Me permites llamarla? Necesitas hablar con ella, es necesario buscar una solución cuanto antes.
Samira contesto enseguida y asistió a la cita, la trajo Ana con la que también pude hablar. La niña estaba segura que ella era "gay", que nadie la iba a cambiar y estaba convencida de que su mamá no la aceptaría con su preferencia en su casa. "Mi mamá violo mi privacidad, ella siempre lo hace, no me respeta y yo no vuelvo", "no tenemos relación ninguna, ella no me quiere,  no voy a volver". Lo de la violación de su privacidad era cierto, pero Samira era una menor y había que actuar de inmediato, cite a ambas madre e hija.
 Durante la consulta me percate de que la relación estaba muy deteriorada, el daño era enorme y viejo. No tenia nada que ver con que la nena fuera "gay". Laura había envenenado tanto su vida que no pudo desarrollar una relación sana con su hija. En esa cita logramos que la niña regresara a su casa con la condición de que podría hablar con Ana, que por otro lado estaba preocupada por las consecuencias legales de la situación.
Después de muchos intentos  y discusiones, Laura decidió entregar la niña a Ana. Mi sugerencia de que pasara el año que le quedaba hasta su mayoría de edad con su papá, no progresaron. Realmente el no quería saber nada del asunto.
Años después me encontré con Ana y Samira en un sitio público. Parecía contenta, estaba en la universidad. De sus padres no sabia nada.
Conclusión
Tener hijos no es una obligación y no debe ser un accidente, en estos tiempos existen múltiples maneras de no quedar embarazada, la educación sexual es urgente para nuestros jóvenes y para que sus padres aprendan cómo educar en un tema tan central como la sexualidad.
Muchas personas hombres o mujeres no están preparados para tener hijos, tener menores a su cargo o criar a otro ser humano. Las consecuencias en la vida de un niño o niña de unos padres irresponsables es letal, tanto para el o ella como para la sociedad en general.
Laura nunca estuvo preparada para la maternidad y volcó toda su frustración en su hija. El padre de la niña tampoco estaba preparado y tomo el camino de desaparecer de la vida de su hija. Ambos abandonaron a Samira de maneras distintas.
La decisión de Samira de relacionarse con Ana de manera intima es solo un añadido a la historia, no la causal de nada. Samira tenia y tiene el derecho de amar a quien desee y eso nadie lo puede cuestionar. Sin embargo, la manera en la que sus padres actuaron, les privo de cultivar una relación con su hija, relación que por otro lado es permanente por ser de sangre. Espero que en algún momento alguno de ellos camine hacia una solución mas sana.

*Laura, Samira y Ana. Son nombres ficticios.


La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787)753-2848/399-3114
thaliacuadrado@gmail.com

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