domingo, 13 de enero de 2013

La violencia no es normal.

Tres Mandalas/Runas.
Acrílico sobre tela. 23"x 17".2009.


La violencia, los comportamientos violentos van dirigidos a producir daño físico o psicológico a otro humano y la violencia  hacia la mujer es una  de las asignaturas pendientes que todos hombres y mujeres tenemos.  Los actos violentos que se producen a diario nos alertan de que estamos ante una situación que mina los cimientos de una sociedad civilizada, nos debilita y resta a la calidad de vida de todos. Esta situación está en nuestras manos, no es un problema de los gobiernos es un problema de todos, hombres y mujeres. Necesitamos padres y madres que eduquen en el respeto no solo con palabras más bien con el ejemplo 

 Esta historia es la de un acto violento que tuvo un final feliz por la toma de conciencia de Judith, una valiente chica que se levanto a tiempo. Como podrán observar el comportamiento machista de Raquel su mamá pudo haber provocado un final trágico, junto a un padre Carmelo que no quería llevarle la contraria a su esposa y ambos estaban respondiendo a unas creencias culturales que sin duda hay que examinar y trascender. 

 Historia de Judith.

  "Mamí me voy a divorciar," gritaba Judith  a su mamá en mi oficina, "tienes que entenderme, no voy a esperar a  que me mate". Tenia 23 años, llevaba 5 meses casada con Pedro, "un hombre perfecto" según Raquel, su mamá. Raquel y Carmelo los padres de Judith eran gente sencilla se casaron ya tarde en sus vidas, deseaban tener hijos y después de mucho intentarlo nació Judith y luego Carlos. 

Ambos hijos los llenaban de alegría, pero su mentalidad era que Carlos podría llevar su vida solo, "el es varón" y a Judith le tenían que encontrar marido. Raquel tenia miedo de que a ellos "les pasara algo" y Judith se quedara sola. Nunca promovieron que su hija estudiara y cuando Pedro mostró interés por ella, "vimos el cielo abierto".

Pedro era un hombre de 42 años, dueño de negocios y prospero, "se volvió loco con Judith"  que era preciosa. Sus padres estaban tan contentos con la relación que por primera vez dejaron salir a la niña sin ellos acompañarla, "es un tesoro cuídala", le decían a Pedro. Judith decía: "con el fui a bailar", "a la playa", al cine", " a conciertos", "me divertí mucho". Un año después  de conocerse celebraron la boda del siglo y los padres deliraban de alegría, fue una boda como las novelas que Raquel veía todos los días en la televisión.

El día de la boda Pedro bebió mucho, era su tercera boda. En el pueblo se comentaba de su violencia pero Raquel lo defendía,"esas mujeres no lo hicieron feliz, pero mi hija es otra cosa". La gente hablaba de los matrimonios anteriores, de los escándalos, de que le habían llamado a la policía varias veces y de los rumores de maltrato. Raquel defendía a Pedro, "el es bueno, esas son envidias, porque tiene dinero".

Cuando regresaron de la luna de miel fueron a vivir casa de Pedro. El  se marchaba temprano para su trabajo y paulatinamente llegaba cada día más tarde y bebido. Judith se quejó a su mamá y Raquel acuso a su hija de no saber cómo retenerlo en casa. Judith hizo todo lo posible para que no llegara tarde, pero parecía que Pedro había perdido interés. Vivían lejos y ella no tenia carro, se quedaba sola cada día esperándolo.

 Pasaron tres meses y una noche…

Judith estaba esperando a su esposo que llegó muy bebido con coraje y tirando puertas. Ella le reclamo, le formo una pelea "estoy cansada me paso la vida sola, no puedo más para esto no me hubiera casado". Pedro se le acerco la tomo por el cuello la pego a la pared y levanto el puño frente a su rostro y lo estrello contra la pared. Acto seguido la soltó y se marcho a dormir.

Judith lloro amargamente por horas, tanta ilusión que tenia con estar casada y tener compañía. El terror se apodero de ella, tenia pánico de que le pegara y ese miedo la movió. "No sé ni cómo, pero tome la decisión más difícil de mi vida". Entro en su habitación, Pedro roncaba , recogió sus cosas, llamo a su papá y se marcho. Su papá la apoyo, "yo nunca te he puesto una mano encima, no voy a permitir que nadie lo haga". Raquel monto en cólera, " yo te conozco tu eres malcriada", "lo que tienes que hacer es dejar que se le pase y pedirle perdón", "estoy segura que lo provocaste", "te acabas de casar tienes que volver a tu casa". Judith, lloro, discutió, grito, y decidió no volver.

Cuando llego a mi oficina cuatro meses después de casarse, aún lloraba mucho, pero estaba clara de no querer volver. Raquel tenia una compaña para reconciliarlos, pero Judith ya había tomado su decisión.
¿Qué te hace estar tan segura le pregunte?
"Cuando Pedro me cogió por el cuello, levanto el puño y me miro a los ojos, yo supe que la próxima vez no le daría a la pared".

Judith reconoció en terapia que ella sabia lo violento que era Pedro porque ya lo había visto desde novios, "pero salíamos tanto y mamí siempre me decía que el era perfecto". Ella no quería defraudar a sus padres, quería tener otro estilo de vida  y se caso.  Después de 5 meses estaban divorciados, Judith se mudo del pueblo, estudio y se encuentra trabajando y  viviendo sola fortaleciendo su vida para que nunca más se repita esta experiencia. Hombres violentos hacia la mujer hay muchos, ella decidió no ser víctima. 

Raquel aún piensa que su hija actuó muy rápido y que debió tratar más. La historia de Raquel su manera de actuar y pensar  es una historia aparte. Había sido una niña abusada que vivía en terror y buscaba seguridad constantemente. Pedro por su edad y posición económica la hacían sentir segura. Además Raquel pensaba que una mujer no podía vivir sola, "se necesita un hombre yo tuve suerte de encontrar a Carmelo". Raquel era una excelente mujer que repetía viejas estructuras de visión con respecto al comportamiento de hombres y mujeres que aún nos poseen. Ambas madre e hija asistieron a terapia, pudieron aclarar y sanar su relación, algo muy recomendable sobre todo en relaciones permanentes.

Esta es una violencia contra una mujer que no culmino en tragedia porque Judith reacciono a tiempo.Todos conocemos historias que no han tenido este final. Esta historia es de hace muchos años y todavía la recuerdo vividamente.

Si tu hija o hijo, familiar cercano o amistad, vecino o cualquier otra persona te comenta sobre una relación de maltrato. Por favor no pienses que "esas son cosas de pareja", " que luego ellos se arreglan y eres tu la que quedas mal". Existen miles de formas de ayudar puedes salvar una vida. El maltrato, la violencia en la pareja es mucho más común de lo que piensas, no es "normal", no hay nada normal en la violencia, no tiene esteriotipo puede darse en cualquier lugar social- económico- académico, urbano o rural, en parejas heterosexuales u homosexuales. Este es un problema de todos el  maltrato no está justificado NUNCA.  Tomemos conciencia sobre esta lacra que nos destruye a diario en Puerto Rico y en tantos lugares del planeta.



La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada
(787)399-3114
thaliacuadrado@gmail.com

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