domingo, 3 de marzo de 2013

Incómodo o cómodo esa es la pregunta.

Laberinto rosa, 2013. Acrílico sobre papel.16/16.
Incómodo = molesto = fastidioso = irritante. 
Cómodo = agradable


Esto es lo que hemos aprendido y puede ser cierto parte de las veces, pero como estado permanente en nuestra psicología nos impide crecer.
Casi todos tenemos una tendencia a buscar la comodidad, casas cómodas, relaciones cómodas, actividades cómodas. Algunos mas que otros asumimos  una posición tan cómoda que huimos  de cualquier conflicto solo porque produce incomodidad.

Ciertamente estar cómodo en una relación amorosa, en el trabajo, en la familia o en lo colectivo es una aspiración saludable. Sin embargo, la comodidad se nos puede convertir con facilidad en estancamiento, en cerrar los ojos a los problemas o en mirar para otro lado. Esto se explica porque en los humanos estar muy cómodo, es estar detenido y solo en la incomodidad se produce el movimiento.

Imaginemos una situación de pareja donde todos los días se parecen al anterior. Donde la comodidad es conocer antes de que ocurran los eventos, qué va a suceder. Eso le paso a Adela & Paul han estado juntos desde la escuela superior, han sido novios y luego esposos por tantos años que ya saben exactamente cómo cada uno  va a reaccionar ante las cosas. Adela me dice que eso le brinda mucha seguridad, "estamos tan cómodos, puedo predecir el futuro".
 Por otro lado Paul me dice que si bien le encanta tener su vida bastante diseñada, le asusta que nunca sucede nada nuevo. "Estamos tan cómodos que a veces no puedo diferenciar un día de otro".

Lo peor es que Paul está prendado de una nueva chica en su trabajo. "Alexa esta llena de vida, le encantan las cosas nuevas y se arriesga en su trabajo". "Yo no quiero ser infiel, me gusta mucho Adela, pero la encuentro aburrida, tan predecible, pienso que yo también me he convertido en aburrido".

Contemplemos otro cuadro, en el colegio de su hijo de 14 años invitaron a los padres a compartir un día de padre - hijos. Samuel pensó que seria divertido y acudió con su hijo Juan Manuel. "Fue un día espectacular, hacia tanto tiempo que no hacia nada nuevo. Nuestra vida es muy cómoda, ese día realice que tengo varios "issues" que trabajar, necesito reto y no se cómo decírselo a mi esposa o cómo hacerlo".

Por un solo día Samuel se puso incómodo y sintió la necesidad de hacer cambios, ciertamente para hacer cambios en nuestras vidas necesitamos estar incómodos, salir de la zona cómoda y retar a nuestro cerebro con actividades nuevas.

El análisis es sencillo, cuando estamos cómodos nos colocamos en neutro, la tensión disminuye, todo parece fluir sin esfuerzo de nuestra parte. Todas estas sensaciones son maravillosas, el problema es que si este estado dura mucho tiempo, a veces años, se estanca. Sabemos que la tensión excesiva nos agota y enferma, pero poco nos dicen de que sin tensión nuestra vida se convierte en una actividad plana sin matices, sin altas ni bajas.

En una relación de pareja amorosa la tensión de no conocer a la otra persona, es decir la incomodidad de no conocer, equivale a interés, mariposas en el estómago y demás sensaciones. Todos sabemos que si conocemos a alguien nuevo y nos sentimos cómodos es buena señal, pero si es como una prenda que ya nos hemos puesto, no surge interés.
El momento de crecer siempre es incómodo, el cambio siempre es incómodo, nacer es incómodo, todas las imágenes de cambio y movimiento son incómodas. Sin embargo, en los estados de incomodidad es cuando crecemos, modificamos, cambiamos comportamientos y es donde realizamos nuestros sueños.

La comodidad es un estado pasajero, no es permanente, el cambio es constante en nuestras vidas y en el universo aún cuando no lo deseemos. Si queremos poner chispa a  nuestra vida, efervescencia a nuestras relaciones y sentirnos vivos de verdad, tenemos que practicar la incomodidad voluntaria con mucha frecuencia. La comodidad es solo para visitarla y disfrutarla de a poco.

La autora es Psicóloga Clínica en practica privada
(787) 753-2848/399-3114
thaliacuadrado@gmail.com

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