domingo, 7 de abril de 2013

De casarse...ni soñarlo. (Parte dos).

En mi.Acrílico sobre papel.18/19.2013.

Cada historia tiene como  mínimo dos caras, una pareja se compone de dos personas, dos familias, dos culturas y muchas memorias anteriores al encuentro. Adriana es el amor de Sebastian cuya historia aparece en la entrada anterior.
Adriana se caso dos veces una cuando era  muy joven con velo y corona como mandaba la costumbre, muy enamorada y "para toda la vida". Un día, después de 15 años de casada, de vida ejemplar y "a mi entender feliz", yo estaba trabajando y cuando llegue a mi casa con mis dos hijos de 13 y 11 años la casa estaba casi vacía. El, mi esposo nos había abandonado sin previo aviso, yo me volví casi loca me internaron en el hospital por depresión y tuve que dejar a mis hijos a cargo de mis padres. Mi ex, el padre de mis hijos desapareció aunque sabiamos que estaba vivo y fuera del país, 10 años después me envió los papeles del divorcio. Durante todos esos años me dediqué a criar a mis hijos, yo no se lo que es tener vida social, no tengo amigos ni amigas yo  solo salia a las actividades de ellos".
Casi 11 años después ya divorciada a los 44 años llego su trabajo un hombre que la hizo creer nuevamente en el amor. "Fue un flechazo, el era labioso y yo tonta, ya de 44 años, pero sin experiencia de vida y me enamore como una nena. Moví cielo y tierra, convencí a todo el mundo, tenia que casarme yo no podía convivir esa no es mi manera de verlo, mis hijos estaban grandes, pero vivían conmigo, les tenia que dar buen ejemplo, y me case".
"Duramos tres años casados, me hizo la vida imposible, peleas con mis hijos, situaciones con mi familia y otro divorcio que me dejo mal, desde ese momento no puedo dormir. Mi vida de amores es corta, pero muy dolorosa". Después de estas experiencias Adriana se cerro y decidió dedicarse a sus hijos y nietos, "yo no puedo seguir por ahí con otros hombres, yo soy una mujer seria".
Adriana había sido educada en un colegio de monjas estricto y el nivel de rigidez en su comportamiento era muy elevado. "Cometí una locura con mi ultimo marido y la pague cara, el amor se termino para mi".
El día que conoció a Sebastián le gusto como amigo, solo amigo, a sus 80 años estaba segura que el departamento del amor estaba cerrado, "yo tengo suficiente con mis hijos y nietos".
Para hacerles un cuento muy largo, corto les diré que comenzamos terapia de pareja para Sebastián y Adriana lo cual para mi como profesional me parecia extraordinario. Muchas son las parejas mas jovenes que rehusan buscar ayuda para trabajar sus diferencias. Sebastian estaba seguro de querer estar con ella si las cosas cambiaban. Adriana  tenia miedos de que si se entregaba en esta relación le sucedería lo mismo de sus dos matrimonios. Las heridas del pasado muchas veces no nos permiten ver las posibilidades del presente, no importa la edad las heridas sin sanar nos acechan como fantasmas y no permiten que podamos vivir nuevas experiencias.
Durante muchas horas terapéuticas trabajamos para que Adriana pudiera aprender a confiar y a suavizar sus rígidas cadenas culturales y  las producidas por su experiencia. Por otro lado ayudar a Sebastian a entender que su experiencia de vida  era distinta a la de Adriana y que era deseable que modificara se impulsividad y se comportara de una manera mas llevadera. Los cambios o las modificaciones  de comportamiento son trabajosos a cualquier edad, a los 80 años es una aventura que puede producir terror. Sin embargo después de muchas negociaciones Adriana y Sebastián decidieron estar juntos…eso si "de casarse ni soñarlo".



La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787)753-2848/399-3114
thaliacuadrado@gmail.com



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