domingo, 12 de mayo de 2013

Madre.

Signo de madre. Acrílico sobre loseta.12/12.20111.
 
Para W. M.

 Muchas figuras son complejas en nuestro inconciente colectivo, pero hay una que provoca enorme reflexión de solo mencionar su nombre. Mamá, Madre, Mami, Mama, sin importar demasiado su nombre propio. El arquetipo de la madre ciertamente posee muchas interpretaciones y asociaciones para los humanos. Les invito  hoy a reflexionar conmigo sobre algunas:

La madre mujer de la que dependemos un largo tiempo de la vida. De todos los seres vivos el humano es el que mas tiempo tarda en hacerse autónomo. Nos protege cuando nos concibe y por  largo tiempo después…  quizás demasiado en la vida.
La madre tierra de la que nunca dejamos de depender, no importa edad, color, o credo.
La madre patria que construimos o destruimos a diario en amor casi siempre idealizado, por la que podemos todos llamarnos puertorriqueños, españoles, argentinos o de cualquier otro nombre.
La madre hogar en el que nos acogemos como en un vientre, a descansar y a quitarnos las máscaras del día.
La madre de hijos no humanos, que es casi igual a la de los hijos de dos patas.
La madre de la creatividad, la que nos ayuda a crear escritos, libros, obras de arte que nutren nuestra vida.
La madre santa esa que invocamos cuando pasa algo grande y no sabemos qué decir.
La madre de los problemas, esa que mencionamos cuando tenemos uno bien grande y no sabemos qué hacer.
La madre del "revolú" a la que gritamos con frecuencia con la esperanza de que lo arregle.
Hoy quiero celebrar a todas esas energía de madre que nos acompañan a diario y hacen nuestras vidas un poco o mucho mejor.
 Si embargo, no quiero dejar pasar la ocasión para enviar un abrazo solidario a todas las hijas e hijos que celebramos el día sin esa figura física de madre. En la absoluta seguridad de que su energía forma parte de la energía universal y sus memorias viven en nosotros.
La madre humana tiene una característica peculiar, una mujer para ser madre tiene que tener un hijo que avale su maternidad. Puede ser parido o  adoptado, pero hay una necesidad de enseñar a ese ser vivo que te define como madre. Solo hay que preguntar y todas nos enseñan el hijo que ayudo a llegar a este mundo y  le da el nombre de madre. Por esto y por ultimo quiero dedicar el día a mis pacientes que ya no tienen a sus hijos con ellas y hoy sufren su ausencia como nunca. A esas mujeres valientes que han decidido celebrar la vida de sus hijos y su maternidad aún cuando esa figura no está visible. A  las que confían que en el mundo invisible ellos están sonriendo al verlas sonreír. A ellas todo mi respeto y amor.

La autora es psicóloga clínica en práctica privada.
(787) 753-2848//399-3114
thaliacuadrado@gmail.com

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