domingo, 9 de junio de 2013

Las trampas.

La trampa.Acrílico sobre canvas.36}30.2013.


    …to be free is not merely to cast off ones chains, but to live in a way that respects and enhances the freedom of others. Nelson Mandela.

 Convertir en una trampa la vida de todos los días, ir a la izquierda o a la derecha sin detenernos  es común. La vorrágine de las exigencias diarias puede confundirnos haciéndonos perder el disfrute de la vida.  En el diseño del día tomamos más en cuenta lo que queremos tener,  comprar, poseer que cómo queremos sentirnos. Igualar el poseer con el sentir es una dinámica del siglo pasado que no es recomendable para los tiempos del presente. Parece que por fin ha llegado el momento donde estar cómodos en nuestra propia piel es más importante que poseer. Este cambio lo iremos observando poco a poco durante los próximos años y lo sentiremos en nosotros mismos si somos capaces de hacer frente a las trampas que construimos. 


Hoy en pleno siglo veintiuno muchas personas a través del mundo aspiran a tomar las riendas de su vida. Muchos no saben el cómo pues nos ha tragado el mirar hacia fuera buscando felicidad o placer ésta mirada nos toca cambiarla para poder aceptar el siglo que hoy nos ocupa pero no está siendo nada fácil. 

 Dice Joanna Macy  que es un privilegio vivir en una época de la humanidad donde estamos entre todos escribiendo un mundo nuevo. Ciertamente sabemos que los cambios sociales son muy lentos y una etapa contiene todo lo de la anterior y todo lo nuevo de la siguiente que aún no esta fijo. Vivir como se vivia o se pensaba ya no es posible, la vida individual se modifica  constantemente, las exigencias externas crecen a diario.


 La vida de pareja que es un tema que trabajo a diario es el sistema donde más cambios experimentamos continuamente. Llevar la relación pareja como la llevabamos hace 40 años es imposible, comportarnos en pareja como se comportaban nuestros padres es entrampar la pareja al fracaso. 


 La única manera de vivir es vivir en el presente y siendo el presente el lugar de la vida, las trampas pueden ser varias:

*Entramos en una trampa cuando queremos mirar la vida con los ojos de la vida ya vivida. Esto sucede mucho en las parejas, hablan de cómo eran hace 20 años y lo mucho que el o ella han cambiado. Asumen que este cambio es para mal porque cambia o modifica la forma en la que van a desarrollar su relación. Por otro lado muchas veces ese cambio tan temido provoca que la pareja sea un lugar vivo, vibrante. 

*Entramos en una trampa cuando insistimos en afirmar que somos como somos , sin posibilidad de cambio o modificación. Sobre todo si el comportamiento a modificar nos impide el pleno disfrute de la vida, de las relaciones que establecemos y del amor.

*Nos escondemos en una trampa cuando negamos los cambios  sociales e insistimos en rechazar grupos o personas que han luchado por el lugar que les corresponde  en la sociedad. Este es un tema que cubrirá todo el siglo veintiuno.

*Cerramos los ojos y entramos en una trampa cuando en nombre de alguna divinidad, 
enjuiciamos, condenamos, criticamos a otros seres vivientes que no se comportan como nosotros deseamos y que tienen el mismo derecho a la vida que todos.

* Vivimos en una trampa cuando insistimos en que los que caminamos en dos patas somos superiores a los que caminan en cuatro patas, permitiéndonos dañar o maltratar en nombre de una superioridad inexistente a los animales que nos acompañan.

Entrar en una trampa es muy fácil. Cuando nos dormimos por voluntad enajenándonos de la realidad que nos arropa, cuando entramos en  dejadez, en la práctica de la  falta de atención,  en la soberbia, la arrogancia o cualquier otra debilidad del ego. 

Para salir de las trampas solo hay que recordar que estamos vivos y participar de la vida es nuestra actividad diaria y  la vida es mucho más  de lo que pensamos. Educarnos en la vida es nuestra responsabilidad y con una simple mirada a la evolución de la humanidad entendemos que el movimiento y el cambio es nuestro estado natural.

La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 399-3114
thaliacuadrado@gmail.com




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