domingo, 16 de junio de 2013

¿ Quién soy?

Regocijo. Acrílico sobre papel.16/19.2013.

Men go forth to wonder at the heights of mountains, the huge waves of the sea, the broad flow of the rivers, the vast compass of the ocean, the courses of the stars…and they pass by themselves without wondering.  St. Augustine.

Para empezar debemos admitir,  que la tarea del auto-conocimiento es enorme, y a cualquiera se le enfrían los pies y quisiera salir corriendo.  Como sociedad tenemos poca práctica en mirar hacia adentro. El exterior es muy capturador y es donde nos movemos casi siempre. A la mayoría nos llega la madurez cronológica y aún no sabemos, por dónde arrancar.

Casi ninguno toma conciencia del sí mismo por voluntad propia. Raras veces nos levantamos un día con el propósito de conocernos mejor.  La mayoría tomamos contacto con el sujeto que somos,   cuando a ese sujeto le duele algo que no podemos remediar al instante. Es decir, si la dolencia es rápidamente tratable, nos tomamos lo que sea y continuamos con la vida. Solo nos detenemos cuando la fuerza de un proceso nuevo, que no reconocemos, llega.  Casi siempre ese es el momento de la consulta psicológica, que en la mayoría de los casos será, pocas veces. Tenemos  prisa en volver a la vida, que nos esta esperando. Casi nunca pensamos, que auto-explorarnos es parte de lo que hacemos. Regularmente lo persivimos como una tarea pesada.

El auto conocimiento es sencillo en la medida de que solo requiere de nuestra presencia. Sin embargo, muchas veces esa presencia es lo que falta. ¿Quién soy?  Es una pregunta que no goza de popularidad, pocas veces en la vida nos atrevemos a hacerla.  Por otro lado si tenemos  la osadía de pronunciarla, probablemente el susto será mayúsculo. Y correríamos en dirección a las múltiples salidas de escape que ya tenemos diseñadas, un nuevo amor, un viaje a algun país lejano, la fiesta, la bebida.

Con frecuencia cuando llevamos a cabo las tareas de la vida social o de trabajo cotidianas no estamos creando lo que necesitamos. Actuar, actuamos todo el tiempo, pero esa acción la llevamos a cabo de manera automática, sin atención alguna. Cuantas veces nos damos cuenta de actuaciones que no se parecen a lo que creemos ser, horas o días después de llevarlas a cabo. A diario nos enfrentamos a un mundo en el que raras veces encontramos el bienestar o la alegria de vivir que deseamos. La mayoria de las personas somos más sencibles que el entorno.

Por todo esto, educarnos en el arte de escudriñar dentro podría ayudarnos a construir las bases para un estilo de vida mas armónico con lo que somos. Seria terrible pensar que la negatividad, el daño a los recursos, el maltrato a los mas indefensos, la violencia que dirigimos a diario los unos contra los otros, sean nuestro modelo de sociedad escogido y aceptado.

La hipótesis es, que hemos construido sin conocer para quién es el hogar.  Y parece que nos ha llegado la hora, de que  hagamos un esfuerzo voluntario para conocernos como personas y como pueblo. De esta manera, tendriamos la oportunidad de edificar lo que ya estamos deseando. Una sociedad donde nuestra sensibilidad humana tenga un lugar y los valores a los que hacemos referencia, tengan un espacio. Todo esto es parte de la cultura  de un pueblo. Desafortunadamente, el que las personas se afirmen en lo que son, ha tenido tintes politiqueros. Pero realmente es un proceso psicológico, necesario para cualquier otro. Quizas labrarnos un espacio que se  nos parezca y conteste la pregunta.  ¿Quién soy? ¿Quienes somos? ¿ Quienes queremos ser? Es la tarea.

La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 399-3114
thaliacuadrado@gmail.com

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