domingo, 20 de abril de 2014

El privilegio de estar presente.


A Gabriel García Márquez, gracias  Gabo por tu presencia.

Un hombre de 55 años  y una mujer de 50 se han divorciado después de 25 años de casados y 5 de novios. Según las ultimas estadísticas de divorcios en Puerto Rico, 7 de cada 10 matrimonios se divorcian. Es decir, esta no es una noticia. Por otro lado la razón que dan para su divorcio, si es importante para la psicóloga.

Se acusan mutuamente de no haber estado presentes en la relación. Ella además dice que el no ha estado presente en la vida de los hijos. El por su parte dice que ella lo abandono cuando nacieron. Que el sí estuvo en las actividades extracuriculares. Ambos llevan años sintiéndose solos, ausentes, divididos y mutuamente abandonados. Los hijos crecieron y no encuentran una sola razón para continuar juntos.

 Las razones para  una separación siempre son múltiples y complejas ninguna pareja se separa por una sola razón todas las separaciones tienen explicaciones diversas. Algunas pueden ser conocidas y he visto parejas divorciándose que realmente no pueden decir el porqué.  Observando las expresiones de esta pareja el tema de no haber estado presente o lo que es lo mismo ausente, me parece importante y he querido traerlo a la discusión.

Tomando en cuenta el desgaste natural de los años y la practica de hábitos  que estancan la pareja, llevaban  30 años juntos. Además de cosas como la búsqueda de la comodidad a través de la adquisición de objetos y el uso del dinero para solucionar situaciones de la dinámica amorosa. Existen muchas  actividades casi automáticas que le roban presencia a la pareja, entre ellas el uso indiscriminado de la tecnología.

Las maneras en las que nos relacionamos no son dominio ni pueden serlo de la economía, para estar presente no hay que invertir dinero, pero si presencia genuina. Es muy triste observar  parejas en un restaurante y delante de ellos platos exquisitos pero ellos no están cada uno se encuentra inmerso en una comunicación electrónica de la que el otro no participa.

 Se puede hacer acto de presencia física y estar en cualquier otro lugar. Pienso que todos hemos tenido esa experiencia ya sea porque la hemos practicado o porque la hemos sentido. Por ello cuando estamos de verdad presentes, estamos además de con presencia física con sentimiento. Estar presente es sentir  la pareja es estar presente en cuerpo y alma. Tener presencia en sus maneras particulares de interactuar así como del entorno en el que se desarrolla esa presencia

Por naturaleza las interrelaciones entre humanos pertenecen al ámbito de cuánto estamos dispuestos o disponibles para estar presentes. Presentes en la vida del otro u otra y presentes en las dinámicas que establecemos con ese otro significativo.Estar presente es estar vivo es estar atento, es estar vibrante en cercanía. Muchas veces se entiende que estar presente es acompañar en actividades, aun cuando no te guste la actividad si el o ella van, tu tienes que estar presente. Se nos olvida que llevar nuestro cuerpo a algún lugar, solo es un acto de presencia física. Realmente estar presente es mucho más que estar en cuerpo en algún lugar. La mayoría de las personas conoce esta distinción por la experiencia de sentir que el o ella están, pero no están.

Si este hábito de estar y no estar perdura por algún tiempo, las posibilidades de crisis, separaciones o divorcios es muy alta. Claro que existen parejas cuya dinámica de relación es la no presencia y duran toda la vida juntos en ausencia. Pero en este momento  muchas personas exigen más de la pareja y tienen la necesidad de tener una pareja con presencia en sus vidas. Estar presente depende del deseo de estar, no de posiciones que sustituyan la presencia.

Estar presente es un acto de libertad, de deseo genuino, de querer extenderse hacia el otro para que ese otro te sienta. Este tipo de presencia eleva la naturaleza de la interacción y enriquece la calidad de la vida. Por supuesto nada vacuna contra las separaciones o los divorcios. Pero la presencia sentida deja un buen sabor de boca no importa lo que suceda.

Con la presencia sucede como con muchas otras cosa, la presencia empieza por casa. Es decir, si no somos capaces de estar presentes en nuestra propia vida difícilmente podremos estar presentes en la de otra persona. Estar presente como muchos otros comportamientos no puede leerse en un libro de recetas, aprender a estar presente es una vivencia. Una experiencia que si la tenemos una sola vez, la buscaremos continuamente porque es muy gratificante. Algunas actividades que pueden ayudarnos son la meditación, la contemplación, la oración, la yoga o el silencio. Te recomiendo que hagas la prueba, la próxima vez que estés con alguien con quien de verdad deseas estar sea una amistad, un hijo, o un amor. Hazte presente, presta atención, concéntrate, déjale sentir al otro tu presencia… puede ser mágico.

La autora es Psicóloga Clínica en practica privada.

(787)399-3114. thaliacuadrado@gmail.com

1 comentario:

  1. Amiga: mucha verdad encierra tu artìculo. Ojalà llegue a muchas parejas que necesitan tener mas "presencia" para que su relaciòn estè "presente" en sus vidas por siempre. Bendiciones. Mayra Boneta

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