domingo, 4 de mayo de 2014

Psicòloga o Cheerleader.



Nuevos retos, nuevos pensamientos, nuevas acciones. Todo indica que el mundo y las generaciones que lo componen en este momento estamos enfrentados a un cambio enorme. Cambios que a este momento no conocemos completamente, pero que ya sentimos. Los cambios tecnológicos son visibles, pero los cambios humanos en pensamiento y acción son aún mayores.
Estos cambios los estamos experimentando con mas evidencia en lo económico por ser lo mas visible y en lo que hemos fijado la atención por tantos años. Sin embargo, los cambios mas espectaculares apenas podemos verlos, pero si los estamos sintiendo. Hace varias generaciones que nuestra mirada se fija en la posesión de objetos, títulos, y todo lo que constituye lo de afuera. La visión que nos ha acompañado ha sido hacia lo externo, cuanto tengo , cuanto valgo. Hemos llegado hasta el absurdo de tratarnos como objetos inanimados sin sentimientos y sin vida interna.
Estar bien es estar en posesión de suficientes objetos que cualifiquen para poder decir que estamos bien. Ser exitoso es, no solo tener objetos que nos definan además deben ser  lo mas alto en precio posible.
Ser genuino, autentico, integrado, congruente son conceptos que barajeamos a diario y que significan solo palabras para una gran cantidad de personas, faltando la acción que lleva el concepto. Debe ser que ninguno de esos conceptos esta relacionado con lo que tenemos, ganamos o poseemos.
Muchas personas a través del mundo hemos añorado un mundo de mas igualdad entre los seres humanos. La reflexión de cómo viven en derroche eterno unos versus la escasez eterna de otros ya no podemos atribuirla a que unos nacen con estrella y otros estrellados. Las desigualdades sociales las hemos alimentado todos y no son solo económicas.
Esta llamada crisis de la economía  que nos ocupa a diario es realmente por donde partió la cuerda. Situación que ocurre para hacer mas evidente el gran problema de lo poco o nada que nos estamos prestando atención a nosotros. Al humano y a su humanidad. Mientras había suficiente  dinero para maquillar los dolores humanos. Todo estaba bien.
Ante este panorama muy complejo e inevitable, el rol de la psicóloga o psicólogo terapeuta pienso que tiene que transformarse. Hace unos años todavía teníamos tiempo para explorar en profundidad como quien busca agujas en un pajar terapias de años. Las personas a pesar de sus crisis estaban mas calmadas sobre todo porque la crisis no incluía la económica.
Hoy día la persona que consulta, llega desesperado emocionalmente y sin dinero. A esta persona le resulta muy oneroso asistir a una terapia de larga duración. Por otro lado continúan requiriendo la asistencia de un profesional competente.
Definir el proceso terapéutico es complejo, los procesos pueden identificarse, nombrarse y trabajarse. Pero los procesos no pueden ponerse en una mesa, cortarse o medirse. Tampoco puede pronosticarse cuando terminaran, básicamente son únicos a la persona que los vive.
En términos de los procesos en los que como sociedad nos encontramos, es igual. El proceso general es de grandes transformaciones y cambios profundos. Se pueden identificar en nuestra manera de mirarnos, educarnos, relacionarnos o en la mirada de lo que son las prioridades cuando el bolsillo aprieta. Todo esto sin duda producirá una nueva sociedad. Existen también cambios externos de igual importancia. Cada país enfrentara esos procesos múltiples con lo que tiene, con el ciudadano que tiene, con sus virtudes, sus defectos y con lo logrado hasta el momento.
Muchos de nosotros estamos asistiendo al comienzo de la transformación observando confusión y caos. No obstante esta asistencia, somos muchos los que no veremos el producto final. Sin embargo, la responsabilidad es la misma. No sembrar un árbol porque cuando crezca no estemos, es un acto de irresponsabilidad hacia las generaciones venideras. No ayudar o participar en este proceso es imposible, por acción o por omisión aquí estamos.
Me pregunto, cuál seria el papel de la terapia psicológica (que es el mundo donde me muevo) en todo esto. Realmente pienso que ahora mas que nunca es enorme. Para mi la terapia es un arte que se lleva a cabo de manera única con cada persona en una relación intima de trabajo. Relación que es un reflejo y que además impacta todas las demás interrelaciones sociales, de amor o colectivas. Un arte donde esta presente el respeto y la compasión como  ingredientes indispensables. Un arte que además posee un componente educativo, donde el aprendizaje esta garantizado de suceder y que enseña tanto al que lo dirige como al que lo recibe. Un arte donde el amor y el servicio son la alfombra donde se desarrollan los procesos.
El papel del terapeuta en este momento a veces me parece uno muy parecido a la cheerleader. La cheerleader es usualmente una fémina que con su presencia y coreografía apoya y motiva a su equipo para que entre al juego lleno de energía y tenga mas oportunidades. Además asiste de manera constante durante el juego y la celebración. En este momento tenemos que tener presente esa figura de apoyo, de empuje, de presencia para asistir a los demás.  Si es necesario un terapeuta, adelante para eso estamos, pero también podemos todos  asistirnos en estos procesos. Una palabra de aliento, una sonrisa, un apretado abrazo solidario es una gran terapia y no cuesta nada. Dale vamos a convertirnos en cheerleaders, animemos a nuestro equipo que es el  de todos.

La autora es psicóloga clínica en practica privada.
(787) 753-2848—399-3114

thaliacuadrado@gmail.com

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