domingo, 3 de agosto de 2014

Terapia de pareja.


Corazòn partido.
Cada experiencia de pareja es distinta y posee sus retos particulares. La historia de Marta y Edgardo parece muy compleja, sin embargo cada día se hace mas común.

El tiene 51 años y ella 42 años. Ambos sobrevivientes de matrimonios anteriores, ella de 15 y el de 17 años. Él tuvo una relación de convivencia con una novia que lo dejo después de 6 años. Marta también convivio con su novio por 5 años antes de casarse. Toda esta experiencia les convenció de que vivir en pareja era lo que deseaban.

Llegaron a sus respectivos matrimonios dispuestos y felices de dar un paso grande para formalizar sus relaciones. La historia de una pareja de 15 o 17 años es larga y el resultado final fueron divorcios difíciles. La experiencia los dejo exhaustos con un terrible sabor de boca y la convicción de que tener vida en común  y ser feliz era casi como ganarse la lotería.

Después de unos meses de soltería se encontraron y deciden darle una nueva oportunidad a la vida de pareja. Ambos aportan cargas muy  pesadas a esta oportunidad dos hijos cada uno, maletas de  desesperanza, desconfianza, corajes y mucho resentimiento. Sin embargo, son jóvenes y desean compañía y amor.

Tanto Marta como Edgardo piensan que la experiencia y los años probablemente les han dotado de destrezas que antes no tenían. En sus conversaciones se convencen de  que si quieren que todo sea diferente, lo lograrán. "Hemos cometido muchos errores, pero esta vez todo será distinto".

 La intención es buena, cuando afirman que desean tener una nueva versión de pareja son honestos. Aspiran a un medio ambiente de armonía donde puedan crecer. Si hacemos una encuesta a parejas estoy casi segura de que estas serian aspiraciones generales. Las intenciones pueden hacer suceder una nueva experiencia, pero no son instantáneas ni se hacen solas… hay que trabajarlas. La pareja como cualquier otra cosa que deseemos en la vida requiere de dedicación.

 Marta y  Edgardo no han tenido la pareja que desean tener. Los padres de ambos han estado casados dos y tres veces, ellos han vivido sus matrimonios y sus divorcios y su impresión es que nunca han visto una sola pareja funcional.  Están claros que desean una pareja duradera, "si es posible, la última". Por otro lado ambos tienen temores fundados de si serán capaces de conseguirlo. Para el terapeuta estas son las personas idóneas para terapia de pareja. La terapia les brinda la oportunidad de examinar sus miedos y sus desconfianzas. Educarse sobre las  experiencias previas es importante para que la nueva pareja no cargue con temas del pasado. Crear una estructura que les permita moverse como pareja en la vida diaria es imprescindible. Desarrollar normas comunes, les ayudara no solo en el área de pareja, también en la familia que desean formar, con sus cuatro hijos.

En el mundo que vivimos la complejidad de la vida nos obliga a ser conocedores de temas que en otros momentos dábamos por sentado. El amor o las buenas intenciones no son lo único que se necesita para tener una pareja.  La terapia de pareja puede ayudar. Yo te la recomiendo.


La autora es Psicóloga Clínica en practica privada.
(787)399-3114

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