domingo, 26 de octubre de 2014

Pasado. Presente. Futuro.

Tres Mandalas. Tres procesos. 2013.


Para  O.S. un abrazo solidario.

Una persona que esta pasando por el peor momento de su vida me comento. “ Esto es muy difícil, pero con el tiempo lo voy a superar. Lo que me preocupa es la desesperanza en el país”.
Todos vivimos nuestras vidas en privacidad, dentro de una realidad personal y en ese reglón ponemos y quitamos, casi a nuestro antojo. Podemos practicar y muchas veces conseguir, la ilusión, la mirada de esperanza, la alegría en nuestro pequeño círculo.
 Sin embargo, como somos humanos con visión de colectivo, todo lo que sucede fuera de nuestra propia mandala, nos afecta. Aún en momentos tan difíciles como los de esta amiga, el colectivo y sus vaivenes, con sus luces o sus sombras nos ayudan a levantarnos. O por el contrario retardan o detienen la sanación de tragedias personales.
Hoy día y ya hace demasiado tiempo la falta de ilusión es una constante en el medio ambiente, es algo que  como un cáncer lento,  invasivo nos está debilitando el alma. La negatividad nos está robando la esperanza de creer en la recuperación, fatigando lo mejor de nosotros mismos. El pesimismo diario de que nada va a cambiar, nos  alarga la llegada del futuro que no vemos y que por lo tanto, no es nuestra construcción. Vivir en la sensación de que no importa lo que hagas es inútil, que “nada va a cambiar”, es estar en  un estado de guerra. Un lugar  donde todo vale, aún los comportamientos que antes no nos hubiéramos permitido. Un lugar donde todo se deteriora, incluyéndonos y sobre todo, a nosotros mismos.
Los humanos tenemos en general tres tiempos donde hacemos la vida. El pasado, el presente y el futuro. El pasado como ya pasó, nos obliga a mirarlo para extraerle el jugo de la experiencia vivida. El presente nos obliga a prestar atención al flujo de la vida, ya que éste es su lugar natural. El futuro es la esperanza, de que cualquiera que fuera el pasado, podemos transformarlo en un tiempo futuro, mejor.
 El pasado casi siempre se nos presenta borroso, el presente que debería tener mucha luz, se convierte en un estado del que hay que salir(o huir) muy pronto. El futuro es un canvas donde podemos pintar cualquier cosa y depende de lo que pintemos, así será el estado de ánimo que tengamos.
En estos días y ya hace demasiado tiempo, el futuro no tiene luz. Es un lugar de signos de interrogación donde no podemos proyectar los sueños, los deseos, la vida del futuro. La desesperanza nos quita a diario las luces y como dice Sor Juana Inés de la Cruz, “todo es del color del cristal con que lo mires”. Nuestro cristal está opaco, lleno de desesperanza y de esta forma  parece que somos incapaces de proyectar un futuro, que se convierta en presente.
Quizás en muchos países la economía y sus vaivenes ha producido estragos. En éste, en el nuestro, en el mío, la economía es un reto diario. Sin embargo, mi percepción es que no solo tenemos  un problema económico. Si fuese económico, es decir si con una economía prospera todo se arreglara, seria más fácil. El problema  es la desesperanza, la inercia, la huida de la ética de la vida, el debilitamiento emocional. Eso no se arregla con dinero. Por otro lado, toma mucho tiempo restaurar los hilos que nos unían y no hemos comenzado.

La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 753-2848 (787) 399-3114
preguntaleathalia@gmail.com


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