domingo, 21 de diciembre de 2014

Amor.

Tu y Yo.

Amar y ser amado es una aspiración genuina un derecho por nacimiento. Del tema amor se escribe, se conversa y muchas veces aún cuando estamos hablando de otra cosa el tema es el amor. A la música, la popular, la clásica la mueve el amor, la poesía abarca todas las vivencias y los sujetos amor, también el cine, la literatura.  La publicidad nos insta a comprar en nombre del amor.  Y recordando  a Joseph Campbell se habla del amor porque es de lo que vale la pena hablar.

El amor es una fuerza renovadora que se manifiesta en relación a un sujeto, amar es verbo es una  voluntad que une donde todo mueve la  vida y se renueva. El amor no es perfecto porque quien lo siente  es un humano imperfecto. Como toda expresión humana tiene las cualidades o los defectos de los sujetos involucrados. Por otro lado es un estado de apertura que nos mueve como nada a cambiar conciencias a enfrentar el miedo, nos convierte en atrevidos.

 El pan nuestro de cada día en la terapia psicológica es el amor. La consulta es de los amores no correspondidos, de las dudas, de los tormentos de los que se tienen o de los que se desean. Hablamos extensamente de los sujetos del amor de los miedos y de las alegrías y de  los más temidos como la separación o la muerte. Y cuando  suceden pueden digerirse y sanarse  con  grandes dosis de amor.

Como en todo proceso existe confusión en el tema del amor  pensamos que sufrimos por el amor, que tenemos grandes catástrofes o  que su falta nos trae soledad. Sin embargo todo esto es por apego al sujeto del amor. El enchule, el enamoramiento esa necesidad apremiante de tener a otro u otra, eso es apego. Con el apego llega el miedo a la perdida, el pensamiento obsesivo, el hábito y  la desesperación de no tener lo deseado. Por ello la mayoría de nuestros amores son posesivos, dependientes, adictivos, de control o manipulación. 

La mayoría de nuestros amores son fuegos que prenden impulsivamente y se extinguen con la misma rapidez. Otros prenden fuegos constantes y los apagan con la compulsión de apostar a que esta vez, el fuego, se mantendrá encendido por más tiempo.

Este año he tenido el privilegio de asistir a muchos procesos de amor y a sus complejidades.

*Parejas que se divorcian porque el fuego que prendieron se  apagó. Se casaron con el fuego en alto y lo usaron tanto que se consumió. Olvidaron que el fuego también cambia y se renueva. Usualmente cuando buscan ayuda ya todo son cenizas
*Otras parejas se han separado, pero no por falta de amor. Lo dejan porque el ritmo de vida que diseñaron, no incluía el tiempo y la nutrición para el amor y todo se convirtió en más importante. Cuando el trabajo tiene más importancia que el amor, abandonamos al amor y lo acusamos de habernos abandonado.

*Algunos se han divorciado después de muchos años. Con la esperanza de tener otras oportunidades. A estas parejas les puede el hastío o quizás el convencimiento de que tenían que haberlo decidido antes.

*Muchas parejas que se conocen de años, unas que nunca han estado juntas y otras que han compartido anteriormente se encuentran nuevamente.  Ahora tienen la  convicción de saber sin género de dudas que su conexión es la verdadera y que en este momento tienen una nueva oportunidad. Es como haber nadado mucho y regresar a casa. En terapia este es un momento de gran celebración, unir después de los bloqueos del pasado reconoce y afirma que el cambio es posible. Esto no seria un evento si fuese solo un ejemplo, afortunadamente son muchas. Debe ser el siglo veintiuno y su manía de unir cosas y quitar velos.

La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
 (787) 399-3114

thaliacuadrado@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Espero tu comentario

Explicar no es Justificar.

El árbol de la vida. Medio Mixto. 11' x 81/2''. 11/ Julio/2019. Con frecuencia nos enredamos con estos dos términos. Ex...