domingo, 19 de abril de 2015

Los modelos humanos de vida.

Mandala. Ayer. 2015.
Necesitamos y aprendemos de todas las personas algunos nos enseñan con sus actos a cómo no hacer las cosas otras veces alguien nos brinda un modelo de conducta parecido a lo que deseamos. Ambas personas son muy valiosas, a vivir se aprende viviendo no viene en libros no existen  mapas es un aprendizaje y  práctica  diaria. Practicamos a solucionar problemas, practicamos los valores que deseamos, a cómo responder ante los retos de la vida. Y como todo tiene consecuencias, aprendemos de las consecuencias de nuestros actos.

Durante la niñez nuestros padres son los modelos por eso ser madre o padre es una responsabilidad enorme. Por suerte casi siempre tenemos varias generaciones en nuestro entorno que pueden balancear las deficiencias de uno u otro modelo.
Los humanos aprendemos a desarrollar nuestra humanidad en observación de los que nos rodean ninguna persona se hace a sí misma sin la ayuda de otros. Puede ser que los otros cercanos hayan hecho un trabajo pésimo o excelente. En cualquier caso sus presencias en la vida que se está desarrollando es de vital importancia.

Es tal la necesidad de los otros significativos en el desarrollo que cuando no los hemos tenido, por necesidad psicológica buscamos casi sin darnos cuenta sustitutos. En terapia psicológica pienso que más vale un modelo deficiente que el vacío que produce el no tenerlo. Sobre las deficiencias se puede construir sobre la carencia después de trabajar con el vacío lo saludable es identificar un sustituto.Tener modelos de vida es importante porque  de una u otra manera son ellos los que nos enseñan con su hacer cómo se hace eso de vivir. Poder observar el camino ya andado de otra persona, darnos cuenta de sus caídas o de cómo se ha levantado, llena nuestra necesidad de continuidad.

En un mundo de tanto cambio parecería que las generaciones van a escribir sus propia reglas porque las viejas ya no sirven. En muchos aspectos una nueva dirección es necesaria para poder construir el mundo del presente. Sin embargo, se nos olvida que los humanos nos hacemos humanos a través del contacto con otros y no a través de los objetos o la economía.
Los valores humanos no son estados de ánimo que cambiamos según lo que pensemos, hagamos o suceda. Las necesidades primarias de las personas han sido las mismas desde que el mundo es mundo. La necesidad de amor no cambia lo que puede cambiar es su expresión, dependiendo de la época donde se desarrolla ese amor.

Muchas veces confundimos necesidades creadas para adaptarnos al mundo moderno como sustitutos de los valores que nos han guiado. Una cosa es que destructivamente estemos practicando el egoísmo y el ego como baluartes de conducta. Y otra, que esa práctica sea sana y nos esté llevando a algún sitio saludable. Si de verdad deseamos ese mundo más igualitario del que hablamos seria necesario involucrarnos en su diseño.

Un excelente ejercicio para identificar modelos adecuados que nos ayuden a brindar continuidad a la vida es: Dibuja una Mandala (un círculo) y coloca en el centro una foto tuya. A tu alrededor coloca fotos, recortes de revistas o periódicos de todas aquellas personas que te han ayudado a formarte como eres en este momento. Pueden ser de tu familia inmediata o personas de la comunidad o del mundo. No tienes ni que conocerlos, solo tienes que identificar su impacto en tu vida. Pueden ser cualidades que deseas desarrollar, destrezas para la vida, su carácter en cualquier caso concéntrate en la persona, no en su profesión o en sus éxitos económicos. La pregunta ¿qué persona quiero llegar a ser? toma tiempo en contestarse los humanos somos todos proyectos en desarrollo, no tengas prisa.  

Este ejercicio puede ayudarnos a conocer dónde se encuentran los vacíos o las fortalezas del humano que somos hasta ahora. Fijándonos en esos modelos, valiosos para nosotros, podemos crecer y desarrollarnos. También puede ayudarnos a identificar la clase de persona que queremos a nuestro alrededor. 

La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 399-3114

thaliacuadrado@gmail.com

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