domingo, 31 de mayo de 2015

Una soluciòn del momento. Un problema del futuro.

El Cuerno de la Abundancia. Detalle. 51x45.2015
Levamos años escuchando la necesidad de vivir en el presente. Hemos leído buenos libros que tratan de que cómo, el único momento es el presente. Sabemos que la tristeza nos arropa cuando vivimos en el recuerdo del pasado. Conocemos por experiencia propia que la ansiedad nos ataca y nos sentimos inseguros, de solo pensar en el futuro.

Sin embargo, muchas veces nos confundimos entre lo que es vivir el presente o vivir en lo inmediato. Estar en el momento es muy saludable, exige que estemos atentos, concentrados, actuando en la actividad que tengamos delante. Sea esta una tarea, un proceso, un problema o crisis particulares. Concentrarnos y tener la vivencia del lugar psicológico donde nos encontramos es relajante y nos ayuda a suavizar las emociones. Además nos brinda una sensación de fortaleza ante los eventos.

Por otro lado vivir en lo inmediato, es habitar en una mentalidad de corto plazo, es tomar decisiones rápidas, reaccionar sin detenernos en la reflexión. Es la acción impulsiva ante un problema, buscando una solución inmediata y puede suceder que solucionamos un problema creando otro, muchas veces peor.

Si bien es cierto que concentrarnos en el presente nos evita la terrible ansiedad del futuro y de lo que puede pasar, que aún no ha pasado. También es cierto que el futuro lo escribimos día a día con cada paso firme, conscientes de lo que estamos haciendo. El  escrito de la historia futura, nos toca a todos y la mentalidad de corto plazo, nos evita el desarrollo y la continuidad, porque en lo inmediato siempre estamos comenzando.

Tomemos un ejemplo de estos tiempos: las consecuencias económicas que estamos sufriendo por las decisiones de inmediatez, en el ámbito sobre todo gubernamental. Aunque cada uno de nosotros tenemos nuestra dosis particular.  Decisiones de gastar más de lo que se tenía, sin pensar en el futuro.  Decisiones impulsivas para apantallar a los votantes, porque desean la reelección de sus partidos. No analizar, ni tomar en cuenta necesidades de prioridad de la población y mirar hacia otro lado, ante problemas que han estado pidiendo atención por años. La vida parece nacer cada día de elecciones, con inmediatez, sin propósitos de continuidad y sin tomar en cuenta los efectos a largo plazo de las decisiones que se toman. Con la mentalidad de que “el que venga atrás que arree.”

Estos ejemplos son de gobierno, pero son muy comunes en nuestra vida individual o de pareja. En las parejas por ejemplo hemos visto la visión de que por hoy vamos a gastar el dinero del mes y… “la última cuenta la paga el diablo”. Esto en cuestiones económicas, pero también lo inmediato irreflexivo se presenta en la toma de decisiones sobre la vivienda. Nos mudamos y punto, muchas veces con  hijos en escuelas distantes una de otra, que los obliga a invertir horas en el tráfico diariamente. Pero esa es la casa que nos gusta. Tener un hijo muchas veces es una decisión que se toma, sin pensar en si disponemos del tiempo o la economía necesaria para un nuevo miembro en la familia. Sin analizar  si estamos en una pareja sólida para tenerlo.

Otro ejemplo de decisiones  inmediatas es  la respuesta rápida, para no enfrentar las consecuencia de los propios actos. En  San Juan de Puerto Rico desde donde escribo, últimamente han sucedido varias situaciones que lo ejemplifican. Conductores de automóviles atropellando peatones o  ciclistas y dándose a la fuga. Estos son casos que nos han conmocionado a todos porque hieren la fibra mas sensible de la sociedad. Además de provocar la pregunta ¿qué tipo de persona tiene el derecho de conducir un vehículo por la vía pública y ante una situación como esta, decide huir?

Estas personas casi todas han sido identificadas por otros conductores o por cámaras de seguridad. Una es relevante al tema. Un padre llevo a su hijo al cuartel de policía a entregarse, después de que este arrollo a una persona en la calle y se marcho a su casa. Este padre parece conocer, lo que es la consecuencia del acto que el hijo cometió y lo llevo a enfrentarlo.

Abandonar a un ser vivo herido en mitad de la calle y creer que ese acto no tendrá consecuencias es aterrador. Sobre todo para la práctica sana de convivencia a la que aspiramos. Eso no es vivir en el presente, es huir en la inmediatez de que si nadie te vio hacerlo, entonces ese acto no existe y  no traerá consecuencias.
 Vivir en el presente es una  manera sana para responder a lo que está sucediendo y de las consecuencias que tiene a largo plazo. Practicar la inmediatez, suele ser un acto sin reflexión, sin una mirada al  presente o al  futuro.


La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 399-3114

preguntaleathalia@gmail.com

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