sábado, 17 de octubre de 2015

A veces no hay que dar un solo paso...



The range of what we think and do
Is limited by what we fail to notice.
And because we fail to notice
that we fail to notice
there is little we can do
to change
until we notice
how failing to notice
shapes our thoughts and deeds.
R.D. Laing.

A veces no hay que dar un solo paso, hacia fuera, para descubrirnos.  Muchas veces solo tenemos que caminar hacia dentro, hacia la inmensidad de lo que somos y con honestidad, descubrirnos. Aquello que no podemos reconocer como propio, se proyecta en los demás y se convierte en nuestro mayor tesoro. Escondido, en la sombra. Estamos muy acostumbrados a buscar y a hablar de la luz, como nuestra meta. Pero nadie llega a la luz, sin pasar por la sombra, este es un hecho. Para ver la luz y practicarla, tenemos antes que conocer la sombra y respetarla.

El concepto de la sombra, es fascinante y lo trae a la psicología Carl G. Jung. La sombra a pesar de su nombre, es un tesoro de conocimiento propio. Partes infantiles, apegos emocionales, síntomas neuróticos, y talentos no reconocidos, son partes de la sombra. Es como un cuarto trastero al que enviamos todo lo que no se nos parece a eso que conscientemente creemos ser. Tenemos sombra los humanos, a veces una más grande que la que refleja el sol. También tenemos sombras colectivas, las que podemos ver en las imágenes de las noticias diarias.

 Eso que vemos y que no queremos ver, “porque eso esta muy lejos”. “Porque eso son ellos, los otros”. “Porque aquí, no tenemos ese problema”.  Esa es la sombra colectiva. Pero, también es sombra, el no reconocer de lo que somos capaces. “Claro, ese país hace eso, porque ellos son estructurados”. “Ellos ganan todos los torneos porque invierten en su gente”. “ Nosotros no podemos, somos, pobres, pequeños, no podemos competir”. “Claro igualito que aquí”, decimos irónicamente, cuando algo bueno pasa en otro lugar. El mundo entero hoy día parece un escenario donde podemos ver nuestras grandes sombras. Todas a la vista, por todos los medios disponibles, para el que las puede ver, es abrumador.

La sombra nos saluda, cuando reaccionamos intensamente de manera dramática, a una cualidad de personas o grupos,  sin darnos cuenta, de manera espontanea. Los conceptos psicológicos como todo lo relacionado con los humanos, son muy complejos de explicar. Realmente como mejor puede hacerse es a través de ejemplos sencillos, vivos.

Maruja es una mujer de 42 años, llena de vida y mucho coraje. Lleva en terapia psicológica unos meses, pero no es consistente. Su queja principal, es su continuo enfado “por la ineficiencia de la gente”. Sus relaciones interpersonales son difíciles, porque Maruja entiende las relaciones, a base de ordenes y “cantaletas” decirle a los demás lo que deben hacer. Trabaja en una empresa que  no le gusta y recientemente llego una jefa que le produce una reacción casi alérgica. “ yo estaba bien, haciendo mi trabajo con mi jefe, pero él, se fue.” “Ésta mujer me tiene loca, no tiene estructura, no sabe hablarme, es regona, me pide cosas de emergencia y luego no las usa” “Me critica todo el tiempo, me pone tensa, no la soporto, desde que ella llegó no duermo bien.  A las 7 de la mañana me esta llamando” Se parece a mi madre, es insoportable. Maruja esta teniendo un encuentro con su sombra, a una fantástica edad para trabajarla, liberarla y liberarse.

La relación mas conflictiva es con su mamá. Una amiga la visito y pudo observar la relación madre – hija y le recomendó ayuda. Maruja insiste en ver a su mamá,  casi todos los días, “porque no quiero que nadie me acuse de ser mala hija”. Pero a pesar de ese contacto tan frecuente, la calidad de la relación es muy pobre. Su mamá es una mujer joven, mandona, criticona y siempre tiene algo que opinar de, cómo lleva Maruja su vida. Realmente no  desea visitarla, pero se ha convertido casi en una compulsión. Ella es la primera persona de su familia que busca ayuda y su nivel de introspección, es bajo. Es decir, Maruja sufre lo que está pasando, pero no tiene conciencia de cómo ella participa de sus situaciones.

Es bastante común no poder identificar la sombra personal. Es como tratar de vernos la espalda, que ni con un espejo grande lo logramos. La sombra es uno de esos conceptos que describen lo que no sabemos de nosotros mismos y casi siempre necesitamos a alguien que nos ayude a identificarla. Con una gran dosis de compasión y paciencia, por un largo período. Veamos unos ejemplos de cómo la sombra aparece en nuestro diario vivir:

*En nuestro sentimientos exagerados, “No puedo creer que haya hecho eso” “ Es que no entiendo cómo puede actuar de esa forma.”
*En expresiones negativas hacia los demás, “Esta es la tercera vez que llegas tarde”. “Quién tu te crees que soy yo”. “Tu no tienes, ni idea de cómo puedo ser”.
*En nuestras expresiones, sin darnos cuenta. “Hay perdona es que me equivoque”. “Hay, yo no quise decir eso”. “Es que me confundí”. “Chica es que estoy con tanta cosa”.
*En situaciones donde nos sentimos humillados, “Ella me humillo, me siento avergonzada, cómo se atreve…” “ El no sabe con quién se esta metiendo”.
*En reacciones exageradas de coraje, por los errores de los demás. “Es una inepta, no sabe hacer nada”. “La gente es una mediocre”. “ Si pudiera, la botaba, no sirve”. “Ella me revienta”.
* La sombra se presenta cuando nos colamos en una fila y queremos hacer parecer que “eso” no sucedió. “Es que no le vi”. “Es que yo creí que usted no estaba esperando”. “ Hay, perdón”, pero no vuelve a su sitio.
*En comportamientos exagerados considerando la supuesta falta. Alguien te da un pisotón y formas un conflicto de magnitudes de tercera guerra.

Maruja proyectaba su sombra en las figuras femeninas a su alrededor. Según la teoría esta es la dinámica, la sombra es del mismo sexo de quien la padece, es decir la mas cercana. Mujeres somos sombras de mujeres y hombres son sombras de hombres. Considerando este detalle,  podremos entender,  cómo Maruja no suele tener problemas con sus jefes masculinos, ni con su padre.

El encuentro con la sombra es un encuentro con algo que tenemos y no conocemos. Es intentar tener una relación fluida para armonizar las partes que conocemos con las que no conocemos e integrarlas. Con el propósito de crear balance y una comunicación abierta con nosotros mismos. Partes reconocidas de nuestro ser, son aliados. Partes ignoradas, pueden convertirse en grandes monstruos, que nos gobiernan la vida, sin que nos demos cuenta. En psicología, como en la vida, la claridad que produce la integración nos amplia horizontes insospechados de bienestar.

La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 399-3114
thaliacuadrado@gmail.com



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