domingo, 20 de diciembre de 2015

Lo que amamos, crece.

Universos. Detalle. 2015.
Para  poder amar, el amor tiene que superar al miedo.

El científico Japonés Masaru Emoto llevó a cabo unos experimentos, que señalan que nuestra mente puede crear realidades. Este dato no es nuevo y lo hemos conocido por mucho tiempo. La física cuántica confirma que lo que llamamos realidad, es una creación de nuestra mente. Dato extraordinario, pues esto querría decir, que si no gustamos de la realidad que vemos, podemos crear, una distinta.

Lo curioso de los experimentos  de Masaru, sobre todo para  la psicología, es su  demostración de que cuando expresamos amor, también podemos cambiar realidades. Pensemos sobre esto por un momento y  observemos los efectos del amor que sentimos o sienten otros, a nuestro alrededor. Todos hemos vivido, lo efectos del amor en otra persona o en nosotros mismos. Nada es más bello o tiene tanta luz, como el rostro de una persona en amor.

De igual forma para los amantes de animales, al momento que rescatamos un animalito de ambulante. Cuando está  sucio, delgadito, muchas veces enfermo. Y en unos meses después de recibir amor y cuidado, es un animal, feliz, juguetón, lleno de vida y amor.

Si nos fijamos, todo en la naturaleza se convierte en algo hermoso cuando lo  amamos. Nuestras plantas, cuando las regamos y le damos alimento de abono y  amor. El entorno en el que vivimos, la comunidad en la que hacemos la vida o el país. Por eso las guerras son tan terribles, el amor huye ante actos de violencia. Todo declina, cuando se producen actos de agresión, el ambiente pierde el encanto, el color, el sabor y los individuos también.

Algunas personas, piensan que hablar de la importancia del amor, es cursi, o simplón. Que los que pensamos de esta forma, estamos fantaseando.  Sin embargo, ya es una realidad científica, lo que antes era una intuición, aquello que amamos, crece y se multiplica. Esta verdad, si nos damos a la tarea de practicarla, nos traerá enormes beneficios. Por otro lado, también es cierto que lo que recibe, crítica, juicios, desprecio, odio… enferma.

Hablar del amor es difícil. Porque el tema toma uno de dos carriles, o se es cursi, o  estas en un viaje espiritual. Nuestra civilización se ha hecho muy cínica con respecto a muchas cosas, entre ellas, el amor. Viviendo un entorno tan materialista, tan concreto, el amor solo sirve para usarlo, y vender mucho un día al año. Sin embargo, casi todas las consultas a un profesional de salud mental, tienen como raíz, el amor. El amor que no se tiene, que no puede comprarse, en un mundo donde todo tiene precio, algo queda que es, de gratis.

El amor, que sentimos y no es correspondido. El que no tenemos. El que no, nos tenemos, a nosotros mismos. El que hemos deseado toda la vida y se nos escapa. Por otro lado el amor no es fácil de expresar. Para hacerlo hay que asumir un grado de vulnerabilidad, que en una sociedad de defensas, no es fácil de conseguir. El amor requiere contacto interno y olvidarse un poco del sí mismo, “sucio difícil”, con los entornos tan egoístas, en los que vivimos.

Sugiero un ejercicio, algo parecido al de Masaru. Si quieres hacer crecer una relación, cuando pienses en esa persona, piensa en amor. Piénsala llena de amor, visualízala en amor. Después de un tiempo, evalúa, cómo tus pensamientos han hecho un cambio, en la relación y sobre todo, en ti. Asumiendo que el amor que brindamos, nos ayuda primero y sobre todo a nosotros mismos.

La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 399-3114

preguntaleathalia@gmail.com

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