domingo, 24 de enero de 2016

Volver la mirada atrás.

En proceso. 2016.

“What we are, that only can we see. Emerson

Una de las consultas más frecuentes en la butaca de la psicóloga: son las personas que se percatan de que comportamientos, parejas o situaciones se repiten en sus vidas. Como una especie de “déjá vu”.

Lo interesante es que, usualmente tardamos mucho en percatarnos de nuestro estilo particular, ese estilo que “atrae” ciertos eventos o personas. Lo frecuente en términos de pareja es,  que después de varias experiencias comencemos a pensar, en esas similitudes. Por lo general si en lo que  se parecen, nos es grato, no nos damos cuenta. Es cuando hemos tenido una experiencia difícil, que levantamos bandera. Pero la repetición, no solo es con parejas,  puede ser también en comportamientos o estilos de carácter.

Para salir del ciclo de las repeticiones, que tanto dolor pueden traernos, la recomendación seria, aprender a revisar. Revisar significa: alterar algo que ya está escrito, para corregirlo, mejorarlo, actualizarlo. Al revisar podemos modificar, cambiar y preparar una nueva versión, de carácter, de pareja, de amistades.

El primer paso para corregir siempre es revisar, revisar comportamientos, actitudes o  visiones personales. Porque en esto de revisar, todo comienza por el sí mismo. De nada sirve revisar el hacer del “otro”, si no hay una previa revisión de lo personal. Los escritos o experiencias ajenas, son muy fáciles de revisar, porque al estar fuera podemos observarlas a distancia . Los textos propios, esos cercanos, de los que somos, únicos protagonistas, “son otro cantar”.

Por otro lado, revisar es observar.  Observarnos para enseñarnos y aprender. Es visitar la experiencia ya pasada y mejorar los eventos. Decimos que no podemos cambiar el pasado, lo que pasó ya está escrito. Sin embargo, podemos revisar el pasado, y con ello mejorar el presente e impactar el futuro. Lo contrario de revisar seria, pasar por alto. Es decir, no darse cuenta, obviar, no prestar atención. Por ello revisar es, importante, porque pasar por alto, nos condena a repetir una y otra vez la misma experiencia.

Repetir es, dar vueltas sobre lo mismo, sin la esperanza de poder salir, al final nos agotamos por movernos, sin llegar a ningún sitio. Revisar empieza por casa, por nosotros, pero se extiende hacia fuera y se hace grande. A los pueblos también les toca revisar, un pueblo que no revisa, se condena a vivir en perpetua ignorancia, y  a traicionarse a sí mismo.

Revisar es un ejercicio que puede cambiar la vida de cualquier persona, solo hay que practicarlo. La próxima vez que actuemos sobre una situación, tomemos un momento para revisar nuestra actuación. Cuando nos encontremos con una nueva pareja, toma tu tiempo para examinar, el cómo se te parece a las anteriores. Reflexionemos sobre la experiencia vivida, y la pregunta es, ¿deseamos repetirla?. Si nos topamos con una situación que se nos parece a otra ya vivida, lo recomendado es hacer una pausa. Continuar, sin revisar, puede traernos  múltiples desengaños. Con el agravante, de que estaremos repitiendo y la evolución se produce, en el cambio.


La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
(787) 399-3114


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