miércoles, 12 de octubre de 2016

La encrucijada de la infidelidad más que sexo fuera de la pareja. El divorcio y el impacto en los niños. (4 entrega)

Todos sabemos que para dar algo hay que tenerlo antes sin embargo, esto que parece una obviedad es muchas  veces lo mas difícil de entender.  Muchas son las veces  que queremos dar tranquilidad y no encontramos cómo hacerlo porque no tenemos la tranquilidad que queremos dar.

Esta situación es muy común a los padres y  madres ante un evento de divorcio . Aún cuando la decisión de divorciarse sea la más sana, la adecuada, quita literalmente la alfombra de debajo de los pies  tanto a los adultos como a los hijos de cualquier edad.  Las parejas no se casan pensando en divorciarse, tampoco se casan pensando en ser infiel, la verdad es que si alguien piensa de esta manera no debe casarse. Por otro lado la realidad es, que no importa cuantos divorcios estén registrados en la estadística el propio es único e irrepetible y cómo lo conduzcan los protagonistas principales, es decir los esposos es  personal.

El divorcio es uno de esos eventos donde podemos ver explícito el carácter, con sus fortalezas , debilidades y la manera de enfrentar situaciones complejas de las personas. Por ello es que las frases más repetidas son: “nunca pensé que actuaria de esa forma”, “es como si fuera otra persona”, “esta no es la persona que yo creía “.

 En una situación de divorcio invariablemente hay tensión, dolor, sensación de fracaso, culpa, malhumor, dudas, temores. Sin embargo, es responsabilidad de los mayores asistir y proteger a los menores para que esto los afecte lo mínimo posible. Este tema es muy importante porque hay que recordar que si los adultos entran en caos los niños y niñas estarán en ese caos.  Entendiendo esto podemos  decir que:  el divorcio de los padres  será tan traumático para los hijos como lo sea para los padres. En éste escrito el centro son los niños pequeños pero independientemente de la edad, cómo actúen los padres será cómo lo vivan los hijos aún los muy adultos.

Los actores principales de un divorcio son los padres, la pareja, los que se casaron. Un divorcio es una situación, problema, o evento de la pareja que es la que contrae matrimonio y la que se divorcia. Colocar a los hijos en una posición de primera fila  es un error común que lleva a traumas innecesarios que pueden afectar la vida futura de los niños y la relación con los padres.

Las razones para que padres y madres coloquen a los hijos en el centro del divorcio son variadas. Desde ignorancia,  venganza, poder, inseguridad, soledad, hasta patologías variadas de uno u otro adulto. Cuando  vemos niños  involucrados en procesos de adultos casi siempre es porque algún adulto los coloco en ese escenario seria muy raro que un niño asumiera por si mismo esta posición.

 A los niños hay que informarles de la situación aclararles su papel en todo ello y asegurarles  que este es un proceso de adultos y los adultos están a cargo. Los niños no pueden convertirse en fichas que se usen a conveniencia de los padres en contra o a favor de uno de ellos, es desafortunada la frecuencia con la que esto sucede. Si el divorcio es por infidelidad, ¿qué hace un niño con una información que no entiende y no puede procesar?. Pero cualquiera que sea la razón para un divorcio los padres deben hacer todo lo que este a su alcance para que continúen siendo niños. Esa en definitiva es su responsabilidad como padres.

Se entiende que a veces no hay más remedio que informar a los niños de detalles que no deberían tener, también es cierto que si queremos que los niños no se impacten, dañen, traumaticen con el divorcio de los padres es necesario que ellos los adultos se preparen. Solo podemos dar tranquilidad si la tenemos. Si te encuentras  en un proceso de divorcio busca ayuda para aclararte y poder manejar la situación de la mejor manera posible. No conviertas a tus hijos en daños colaterales de un evento donde ellos no decidieron nada.

 Casarte, convivir, fue tu decisión ese padre o madre lo escogiste tu para tu hijo. Cuidemos la salud mental de los hijos e hijas ayudándolos a quedarse en su lugar. Obligar por egoísmo a que los niños tomen bandos entre padres o familiares es un terrible daño. Si entiendes que existe una información que tus hijos deben conocer, espera a una edad donde puedan procesarla.

 Buscar ayuda para proteger la salud mental de tus hijos y la tuya, esa ayuda debe ser parte de los preparativos del divorcio, si no tienes tranquilidad no puedes darla. Un divorcio es uno de esos momentos de la vida donde es necesario mantener la calma, es el fin de la vida que has llevado hasta ese momento pero puedes diseñar otra, más allá siempre vive gente, protégete a ti y a tus hijos.


La autora es Psicóloga Clínica en practica privada.
(787) 399-3114

De la serie: Mandalas de procesos.
La rueda de la vida 2. Acrílico sobre tela. 20x16. 2010

ArribaAbajo…A la derecha…A la izquierda…Son todas experiencias de cómo sentimos la vida… En cualquiera de ellas lo importante será reconocer que esa también pasará.
    

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