domingo, 23 de diciembre de 2018

Pensando.

Cabeza de cristal. Regalo de Ana Olivencia.
Pintura acrílico sobre cristal. 2016. 

Dedicado a todas ellas,  las de aquí, las de allá, sobre sus hombros nos colocamos para decir: Basta, el momento ha llegado.

Pienso que cada persona tiene el derecho de usar su tiempo de vida y su energía vital, como le plazca. Al final los frutos que coseche serán suyos. Por eso como mujer respeto y ejerzo mi derecho a usar mi tiempo y mi energía donde yo desee.

Estas posiciones no son contradictorias. Son elecciones de vida de lo que hacemos basadas en lo que queremos que sea nuestra vida o del ser humano que queremos ser. En este sentido la coherencia es fundamental. No puedes decir que crees en algo y practicar lo contrario, esto lo saben hasta los niños pequeños.  Por otro lado ambas posiciones son todo lo libres que puedan ser teniendo en cuenta que la mayoría de nuestro hacer en la vida es inconsciente. 

Existe en este momento y desde hace mucho un movimiento imparable por la verdadera igualdad entre los humanos. Un movimiento de igualdad para la mujer en una sociedad y cultura que no lo ha permitido por siglos y esto es innegable. Las mujeres (y algún hombre) llevamos muchas batallas libradas, hemos pasado muchos procesos, nos hemos mudado de piel varias veces y tenemos más muertas que en una guerra declarada. 

Todos sabemos que los grandes cambios se dan a base de consistencia, perseverancia. No existe cambio pequeño, mujer a mujer, hombre a hombre, niños y niñas hemos ido avanzando con el viento siempre en contra. Hoy sin duda está más activo que nunca y tengo la convicción de que ya no hay vuelta atrás. Sin embargo, sabemos  todas y  todos  que es y será todavía muy complejo. No solo involucra  leyes exige un cambio interno de mujeres y hombres, de la sociedad que hemos creado y de la lucha con las fuerzas que quieren que todo se quede como está. 

Me he pasado gran parte de mi jornada trabajando con hombres y mujeres, con parejas de todos tipos. Es mi privilegio y mi orgullo. Esta práctica diaria por 33 años me ha enseñado mucho de ambos sexos, de sus diferencias y sus similitudes, de sus deseos compartidos, de las luchas internas y externas de cada uno sin importar si es hombre o mujer.  Todos están muy confundidos en sus visiones de qué es eso de ser mujer u hombre en esta sociedad. La educación nos falla en lo esencial y nos envía a la calle de la vida a actuar con unos supuestos confusos y contradictorios y  bajo estas premisas podemos explicar las desgracias del día a día. 

Nuestra sociedad es machista, la cultura es machista eso lo sabemos pero en esto como en todo, la manera en la que decides emplear tu tiempo de vida define tu proceder. Puedes vivir rabiosa y defendiéndote de lo obvio. Puedes educarte y decidir que si tu cambias todo cambia. Puedes entregarte a la inconciencia y pasar a tus hijos e hijas lo que conoces como si fuese una herencia que hay que preservar.  Puedes definir al hombre o mujer que te acompaña como el enemigo y hacerlo o hacerla miserable. Las opciones para la repetición de lo mismo son muchas tú tienes que escoger. 

Existen preguntas que tenemos que hacer, muchas aún no tienen contestación pero una buena pregunta te aclara la posición en la que decidas colocarte. El trabajo es duro, el proceso es largo, no lo vamos a arreglar en un día pero hay que continuar y este momento exige mucho más de lo que muchos y muchas están dando.

Puedes y ese es tu derecho ignorarlo todo y refugiarte en lo que conoces para no sufrir o lo conocido por destructivo que sea porque no consideras que tienes las fuerzas para dejar de ser lo que eres y convertirte en una mejor versión de ti mismo. Ese es tu derecho.

A veces al entrar en las benditas redes sociales donde cada uno y una vive en su propia fantasía sin conectarse con los demás, donde no se lee antes de dar “like” y se le da “like” a una cosa y la contraria en un abrir y cerrar de ojos. Por lo menos yo me percato que muchos no se han dado cuenta que estamos cuajando la más enorme revolución social/ cultural de todos los tiempos, aquí y ahora a todo color, que la búsqueda de una sociedad libre e igualitaria está aquí para quedarse y que el tema merece una reflexión de todos y todas en nuestro diario vivir. Para decirlo claro y que se entienda la casa se está quemando y alguno decide ignorar que sale humo. 

Bajar tensiones en un clima tan cargado es válido y recomendable. Ignorar los temas  serios del momento es enajenarse y pensar que no puedes hacer nada. De cierto en el tema de la igualdad nadie tiene que moverse de su casa el escenario está servido y lo vive todo el tiempo. Solo hay que examinar el entorno de tu propia vida y tendrás mucho trabajo. No tienes que dejar de llevar tu vida, no tienes que ir al piquete, tu obra, tu familia, tus amistades están presentes solo tenemos que despertar y percibirnos como hombres y mujeres partícipes del cambio. Actores de un mundo de Paz, Igualdad, Amor, Alegría, Felicidad y  Respeto ese que  todos pregonamos querer.


La autora es Psicóloga Clínica en práctica privada.
787-3993114
thaliacuadrado@gmail.com




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