sábado, 13 de julio de 2019

Explicar no es Justificar.

El árbol de la vida. Medio Mixto.
11' x 81/2''. 11/ Julio/2019.


Con frecuencia nos enredamos con estos dos términos. Explicar es aclarar, dilucidar, esclarecer algún tema para entenderlo mejor. Justificar por otro lado es probar, demostrar, acreditar algo. 

Realmente el equívoco proviene no de las palabras sino de lo que estemos explicando o justificando. Sobre todo si estamos usando los términos en un tema tan complejo como la conducta humana. Para  salir de dudas propongo el análisis del comportamiento de maltrato con un ejemplo familiar. ¿Cómo se construye, cómo se hace, cómo se articula este comportamiento desde el núcleo familiar?

Tengamos primero en cuenta que en este mundo no existen seres perfectos ni familias perfectas. Pero la familia donde se crían personas maltratantes son particulares en su permisividad.  Como cuando el hijo hace “bullying” en el colegio y los padres - en muchos casos la madre-  lo justifica por la edad, la juventud, porque los otros niños le tienen envidia o resienten que su hijo sea el niño más bello del colegio. Este niño va formando su carácter, es decir, lo que él hace como comportamiento habitual a base de “yo lo puedo todo” y “no tengo consecuencias”. 

El niño cuando crece ya tiene la certeza de que nadie le puede poner un pie al frente porque sus padres y en especial la madre justificaran sus salidas de tono, “sus errores de adolescente”, sus metidas de pata porque él es inmune a todo. Pasan los años y el niño se parece cada día más a su padre, a la imagen del carácter de su padre al que emula, un hombre creído, arrogante, y que se cree por encima de todo. Aquí ya tenemos el caldo de cultivo de un maltratante. 

Cada hombre que maltrata fue maltratado o tiene modelos de maltrato. Casi siempre lo ve, lo aprende en su núcleo lo practica porque tiene imágenes delante que le refuerzan y le aplauden esa conducta. Esto es más o menos  igual siempre pero existen unos elementos adicionales. Como por ejemplo no es lo mismo un “gallito” de barrio que se le ve la costura porque no tiene dónde caerse muerto, a un “gallito” de clase social adinerada. En este caso el dinero viene a ser un ingrediente nefasto, porque se compra y se vende todo además de taparse todo y  si además de dinero se tiene nombre y apellido la mesa está servida. 

Todo lo anterior es una explicación. Sencilla porque profesionalmente puede tener muchas otras ramificaciones. 

¿ Se justifica el maltratador?  No.  Por supuesto que No.  El maltrato a otro ser vivo no puede justificarse no importa quién sea, qué apellido tengas, qué puesto ocupes. El maltrato no se justifica ni de palabra ni de obra, no es aceptable bajo ningún concepto.

Existen millones de personas en el mundo, sobre todo hombres, que han sufrido maltrato en sus hogares  de familias altamente disfuncionales y no llegan a ser maltratantes.

¿Cómo es esto? 
Porque existen en el ser humano todos los elementos para salir de esa cadena. En cada uno de nosotros están los ingredientes para elevarnos de la pequeñez y no seguirnos embarrando en una conducta dañina. Existe la toma de conciencia y el libre albedrío en todos. Sin embargo,  todos esos elementos requieren que los reclamemos, que los busquemos y sobre todo que los sintamos, asumiendo las fallas y pidiendo ayuda para trascenderlas porque solos no podemos. 

Existe además otro ingrediente que tiene que ser parte de este análisis por sencillo que sea. Cuando esos padres apoyan cualquier comportamiento inadecuado en su hijo le van poco a poco brillando el ego infantil /adolescente que provoca que  ese niño luego de mayor cronológicamente tenga un ego inflado. Un ego inflado quiere decir que ese hombre piensa y siente que el es el Sol y los demás son planetas que giran a su alrededor. Que está por encima del bien y del mal, que puede hacer cualquier cosa y nunca toma en cuenta a nadie porque se ha salido con la suya anteriormente y nunca ha tenido que hacerse cargo de  las consecuencias de sus errores. 

Esto en sí mismo es una patología  muy seria que puede hacer mucho daño a otros.  Es la persona que justifica todo su comportamiento desde el sí mismo y banaliza cualquier cosa hecha con explicaciones carentes de reflexión, madurez o análisis profundo alguno. De estos seres está llena la historia más triste de la humanidad.  

thaliacuadrado@gmail.com
(787) 399-3114    




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