domingo, 22 de septiembre de 2019

Vivir en Incertidumbre.

Iridiología. Medio Mixto sobre tela.
8"1/2 x 8"1/2. 19/ Sept.2019.


Hablar de incertidumbre es comunicar en voz alta una  palabra mayor. De esas que al decirlas nos pone incómodos de solo pronunciarlas. Porque la incertidumbre no es solo una palabra, la incertidumbre es el proceso humano más difícil de tragar y en que  invertimos gran parte de nuestra energía de vida tratando de evitarlo.  

No existe ámbito de la vida donde la incertidumbre sea bienvenida. En la economía, en la política, en los eventos atmosféricos, en todos  lados la incertidumbre es un mal que queremos erradicar lo antes posible. Es como cuando anuncian huracan es mejor saber que va a venir que pasar días en el nerviosismo de no saber. La incertidumbre es igual a ese "sin vivir" esperando algo, deseando algo o resando para que no llegue. 

En mi experiencia hay lugares de la vida donde la incertidumbre nos hace muy infelices. Allí donde menos soportamos ese estado de inquietud  donde nos desespera nos inquieta hasta extremos insospechados. Ese lugar de la experiencia humana es el amor. La incertidumbre en el amor nos polariza la experiencia y nos impide movernos de canal, no podemos pensar o hablar de otra cosa. Todos conocemos o hemos vivido la experiencia de la incertidumbre en el amor. Ella parece ser la causante de nuestra búsqueda incesante de seguridad esa certeza que nos quite la desconfianza en la relación amorosa.

Por otro lado el mundo humano en cualquier parte del globo es incierto. Lo único que es cierto no depende de nuestras manos el día y la noche se suceden sin intervensión humana por ejemplo. Todo lo demás que se relacione con eventos humanos es de una enorme inseguridad. Pienso que es por esa inquietud constante que pretendemos tener certeza en el lugar más vulnerable que es sin duda el amor. Muchos sabemos que si estamos bien de amor “ todo lo demás se trabaja’. 

He visto personas de un poder material inmenso derrotarse por no poder tener la certidumbre del amor buscado o la desconfianza del que tienen. También he visto personas que buscan de manera frenética la certidumbre que les alivie el nerviosismo, la inquietud, la desconfianza cambiando de pareja con frecuencia buscando en el otro aquello que sienten que les falta. 

Parece ser que la incertidumbre es un proceso humano dado. Es decir, si estamos vivos sentiremos incertidumbre con mucha regularidad. Lo difícil es que no queremos sentirla y muchos de nuestros comportamientos estan diseñados para evitarla y hacernos creer que no la tenemos o para ponerle una gruesa cortina y no verla. 

Podemos notar la incertidumbre en la búsqueda de la pareja ideal, perfecta, echa a la medida donde invertimos gran parte de la vida. Solo hay que entrar en las redes y echar un vistazo. La mayoría de lo que se escribe, las fotos, los eventos tienen como propósito hacernos atractivos para ese o esa que nos saque de la incertidumbre personal y nos convierta en seres escogidos y visibles. De esta forma nos sentimos vivos, seguros, estables y como me decía una persona hace poco: “ se me quita todo’’ “ no me duele nada” “me siento segura de lo que voy a hacer en el fin de semana”. Y esto no es una tontería, es una realidad porque es entrar en la certidumbre. 

La búsqueda de pareja amorosa o el amor de manera general puede ser una manera de luchar contra la incertidumbre del mundo humano y esas son palabras mayores. Por suerte o por desgracia aún no somos totalmente autosuficientes, todos de una manera u otra  dependemos del otro o la otra para que nos sirva de espejo y nos haga sentir seguros ante un mundo cada día más incierto. 

(787) 3993114

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