domingo, 20 de octubre de 2019

La ética aplicada a las interrelaciones.

Libra. Medio mixto sobre cartón reciclado.
18"x 7''. 2019. De la colección de Denise Rivera.


Las cosas más importantes de la vida son aquellas que no podemos evitar. Al decir esto la mayoría de ustedes pensará en la muerte, algunos en la enfermedad. Casi nadie piensa en la interrelación con el otro sin embargo, relacionarnos con el prójimo es ineludible. Podemos evitar algunas personas, o quizas obviar otros pero no relacionarnos es inevitable desde cualquier punto de vista. Podemos decidir el nivel o la calidad de esa relación o ponerle una que otra etiqueta pero no relacionarnos no es posible, para bien o para mal si estamos en este mundo nos tendremos que relacionar.

La relación con el otro, ese es mi tema al que he dedicado todo lo que llevo de vida y dedicaré lo que reste. Conozco por abultada experiencia que por el imperativo de la o las relaciones con el otro o la otra, por esa puerta es por donde nos llegan las mayores alegrias o los mayores desgaños. De eso todos sabemos. Todos sin falta pertenecemos al club de los heridos, angustiados y a veces hasta felices de la relaciones. Relacionarnos puede llenar nuestra vida o vaciarla como nada puede hacerlo. En mi consulta atiendo adultos y parejas todos sin excepción tienen o han tenido problemas de interrelación, ellos y yo.  Muchos me han preguntado ¿por qué se me hace tan dificil relacionarme? La contestación no es fácil y requiere de un recorrido dificil de lograr en unos párrafos pero haré mi mejor esfuerzo.

Lo primero es que la mayoría tenemos problemas en la relación con nosotros mismos. Nadie puede dar lo que no tiene y muchas son las veces que le pedimos al otro que llene los vacios que no hemos podido llenar nosotros mismos. Bajo este punto de vista la relación es muy conflictiva porque la responsabilidad de nuestro ser queremos que la cargue el otro. Asumir responsabilidad sobre lo que nos corresponde es un acto ético y es el principio de una mejor interrelación. Es decir, para establecer relaciones más fructíferas es necesario hacernos responsables de lo propio, tarea esta indispensable para la vida en general.

El modelo de relación más usado y ciertamente el más practicado en Puerto Rico es el del poder y la manipulación. Este modelo es ampliamente usado y es nefasto porque es jerárquico por definición. En el, siempre hay una persona que tiene el poder, puede ser ecnómico, intelectual, poder social o de fuerza . Es decir, hay alguien arriba y otro abajo. El que está arriba ejerce su poder de múltiples maneras y el de abajo ejerce ampliamente la manipulación para que le den lo que “ cree merecer”por su entrega al poder. Esta situación crea relaciones de desconfianza donde niguno cree en el otro o en lo que hacen juntos. Este es un tema de la ética, la confianza. El modelo es común en las relaciones uno a uno, en las familiares, en los grupos y en la política donde se vende como lo mejor y donde genera más desconfianza.

Siendo este modelo uno de jerarquias, se presenta la privación de la autonomía del otro u otra como pre-requisito para que exista una interrelación. La autonomía es fundamental para la ética personal y cuando el modelo exige sumición total esto equivale a una especie de esclavitud sin “rechistar” de los deseos o directrices del otro. La capacidad de ser autónomo se refiere a que la persona tenga la libertad de hacer sus propias elecciones, tomar desiciones y responsabilizarse por ellas. La autonomía sería entonces indispensable para tener relaciones libres. 

En el modelo de poder y manipulación existe siempre una falta de respeto mutuo y se instala el miedo como manera de control, “si no haces lo que yo digo... “. Esto es muy importante de señalar porque son interrelaciones basadas en el temor y la mentira “donde no pago hasta que no me cojan haciendo x cosa, si me pillan”. Es decir el comportamiento está gobernado por el juego al escondite con el otro a ver a quién descubren primero. Está claro que la ética o el valor ético fundamental en estas relaciones de ‘’no hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran” no existe.Tampoco esta presente el valor de la autoestima porque no pueden darse los elementos que son necesarios. Decía Aristoteles nuestro maestro filósofo griego que “solo el virtuoso puede tener autoestima”yo añadiría que para ser virtuoso hay que conocerse y elegir en libertad, entonces te valoras. 

Esto es muy curioso porque nos hemos confundido y adjudicamos autoestima al “bocón”, o al que tiene presencia de “gallito de barrio”, al que se atreve a decir cualquier cosa. Hemos pensado que tiene poder y una gran autoestima el corrupto que se adueña de los bienes del pueblo. O al corrupto que tenemos en la relación con la que compartimos vida y cama. En el modelo de poder y control que practicamos en muchas sociedades todo el que “eche pa’ lante sin respeto a nada” ha terminado siendo un modelo del que se atreve y merece celebración. La tergiversación por supuesto es nuestra, hasta este nivel llega la confusión. 

La ética está en todas partes es inevitable no darse con ella y si es de frente mucho mejor. Vivimos en un mundo donde el valor fundamental de la sociedad no es el ser humano, no son los seres vivos, no es la vida. Como podran ver asi nos va, tan mal, que hemos hecho crisis y estamos arrastrandola en todos los ordenes de la vida. Sobre todo en la manera en la que nos relacionamos los unos con los otros, desde la amistad, hasta la relación amorosa, pasando por cualquier otro contacto humano imposible de obviar. 

Llegó el momento de examinar si nos vale la pena continuar destruyendo o nos comprometemos a construir. La construción es hacia dentro trabajar hacia fuera nos ha traido hasta aquí. Esto por supuesto se dice rápido pero el camino es largo. Sin embargo, ésta es la única carretera que nos conduce todas las demás son destructivas. Los bloques  de la reconstrucción a mi entender son los de siempre los que hemos obviado por tantos años de confusión. Realmente no hay fórmulas mágicas, no viene en píldoras, no lo tiene nadie agarrada en el puño. Los bloques vienen de todas la civilizaciones antiguas, nosotros hemos evolucionado en muchas cosas pero hemos mirado demaciado a lo externo y ahora el problema es interno. 

 Primero respeto a todo lo que vive. Comportate como quieres que se comporten contigo. Confia en que podemos porque tu vas a estar en acción, tú vas a participar. Vamos a practicar la compasión. La compasión es sentir con el otro pero para eso, tenemos primero que sentirnos a nosotros. Si no te sientes a ti mismo la compasión adquiere un cariz de “penita” por el otro y a lo que tenemos pena, no lo respetamos.Comprometete con la verdad que siempre es lo más sencillo. Coopera a diario y como estilo de vida para lograr un lugar de interrelación más humano. Detengamos la critica, la dejadez, el dejar pasar, el mirar para otro lado. Manten la atención, no te duermas, piensa en el otro que eres tu mismo porque en este bote estamos todos. Esto es actuar y vivir éticamente y aunque nadie te vea, tú te  estas viendo. 

thaliacuadrado@gmail.com
797 3993114

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