domingo, 16 de febrero de 2020

El carácter y el destino.




“Porque es importante que los despiertos permanezcan despiertos, no vaya a ser que un verso interrumpido les devuelva al sueño; las señas que hacemos--- sí o no, quizás---deben ser inequívocas: estamos rodeados de una profunda oscuridad. William Stanford.                                                                                        

Dice James Hillman que nuestro carácter nos forma la cara, las costumbres, las maneras de dar y recibir, que vuelve con cada uno a casa cada noche y nos mantiene en vela con frecuencia. En la psicología popular se habla mucho de la personalidad y poco del carácter sin embargo, en terminos prácticos el carácter es quien dice quienes somos y al que podemos moldear, pulir, corregir, porque el carácter es lo que hacemos a diario y que termina definiendonos. Esa definición de lo que somos es cierta tanto para las personas como para los colectivos y los pueblos. El carácter dijo Heráclito “es el destino”. 

El carácter es el que le pone arrugas al rostro en los lugares donde nos hemos arrugado a través de la vida convirtiendonos en un mapa de fácil lectura para el que sepa leerlo. Pero por supuesto no solo al rostro también al cuerpo, a sus manerismos y hasta la manera en la que nos enfermamos.También moldea los colectivos y para bien o para mal les imprime un sello que las personas llevamos cada vez que decimos de dónde somos. 

Por ser el carácter tan importante es que los que manejan la información saben donde apretar, soltar, distraer,  tienen un mapa de nuestro carácter que les dice cómo vamos a reaccionar ante tal o cual noticia o información. Esa manera de ser conocida, leida, estudiada nos convierte en ratoncitos de experimento pues le dice a quien quiera manipularnos el cómo hacerlo y siempre da resultado. Por supuesto existen personas que se salen de la norma cuyo carácter lo viven de manera más conciente y esos son los que escuchamos llevar la contraria ante los eventos. 

Como todo en la vida humana las cosas se pueden vivir de manera conciente o inconciente. Muchas veces en la consulta hago el ejercicio de decirle a las parejas que hagan el amor de manera conciente, casi nunca entienden. Porque hasta tener sexo con una persona puede ser un acto inconciente por sabroso que pueda ser. Demás está decir que también haciendo el amor dejamos ver nuestro carácter. Sin embargo, con el carácter sucede como con muchos detalles de nuestra psicología nos pasan desapercibidos a nosotros y son muy claros para quien los estudia, no siempre para beneficiarnos. 

Las debilidades de nuestro carácter podemos verlas claras en esos comportamientos que se repiten y que no nos llevan a ningun sitio. Son esas cosas que hacemos sin pensar y que nos salen espontáneas y en las que casi nunca reflexionamos porque son como decimos “yo soy así”, “así somos nosotros”. Son los memes que presentan al pueblo a través del baile, la bebida, la fiesta y la huida ante situaciones muy serias que llaman al análisis profundo dandonos una imagen superficial.

Hablando de este colectivo que llamamos pueblo puertorriqueño existe una debilidad que valga la redundancia nos debilita todos los días. Esa debilidad se presenta en el tratamiento de  los temas que se presentan a diario. La corrupción, la desigualdad social, el machismo que tanto daño hace a hombres y mujeres. A la mujer porque la somete y la mata y al hombre poque lo debilita en su ser haciendole creer que es el más fuerte, cuando la debilidad de lo masculino es cada día más profunda y evidente. La educación que es una lacra que debilita los simientos de esta sociedad a diario y de cuyo producto se aprovecha el inepto para continuar con su ineptitud. Y por supuesto y no menos importante nuestra condición colonial de la que la mayoría quisiera no hablar y se ha convertido en el elefante que no queremos ver. 

Esta debilidad la vemos cuando hablamos de un tema de manera constante sin reflexión alguna, es casi como un vómito diario sobre todo en las redes. Raras veces nos percatamos de que al  fijar nuestra atención en un tema particular sin detenernos conduce invariablemente  a normalizarlo. Casi todos tenemos una opinión a favor o en contra pero ninguna lleva reflexión alguna. Si nos fijamos un poco el tema de la mañana nos cansa porque le caemos encima por horas y nos agota en la tarde.  Después de drenarnos de energía  necesitamos despejarnos de tanta cosa porque nos lo merecemos y muchos nos enajenamos en diferentes actividades. 

Los que estan en la publicidad, en el gobierno, o  cualquiera que desee manipular la noticia del día conocen esta debilidad. A diario nos proveen “el tema” el cual levantará una ola de opiniones que seran como un gran fuego que a lo largo del día se ira extinguiendo hasta quemarce al caer la tarde.  Quizas, lo más probable es que mañana comencemos el día con otro tema o variaciones del mismo y tendremos la sensación de que hemos entrado en una borágine imparable que como una ola nos lleva y todo esto sin reflexión de profundidad alguna. También lo más probable es que terminemos el día cansados sin saber exactamente qué paso y al cabo de los meses estaremos anesteciados y sin ánimo de escuchar nada más por importante que pueda ser. 

Esta es exactamente la razón de porqué nunca termina nada, nunca sabemos todo, y tenemos la sensación de que nada está en nuestras manos. Eso es a lo que se llama debilidad de carácter porque el carácter se debilita cuando no existe la conciencia de lo que hacemos, nada tiene trascendencia y solo respondemos a la inmediatez.

Dejenme decirles que ese ir y venir sin detenernos es uno de nuestros problemas colectivos más profundos. Esta debilidad colectiva, esta imposibilidad de mantenernos en un tema hasta solucionarlo  provoca la falta de continuidad y solidez para tomar decisiones firmes. Todo esto nos provoca una actitud de irresponsabilidad sobre los temas y los que estan en el poder se aprovechan conciente o inconcientemente de ello. Porque nos guste o no, los del gobierno son solo gente, igual que cualquiera de nosotros, de hecho muy parecidos a cada uno de nosotros. Ellos no son extraterrestres son puertorriqueños a los que también les encanta huir de las situaciones.

Alguna persona me dice que yo soy muy seria y que reflexiono sobre todo y seguramente tiene razón. El problema es que la mayoría de las personas no tiene la reflexión como una actividad diaria para saber dónde se encuentra y cuando los temas son serios nos gusta huir porque hay que divertirse. Los humanos nos convertimos en lo que somos persistiendo en el tiempo que llevamos practicando lo que somos, el carácter del puetorriqueño se demuestra en lo que tenemos ante nuestros ojos como país. Como dice Stanford hay que despertar y mantenerse despierto porque estamos rodeados de oscuridad y si nos dormimos  somos tan responsables como los que saquean el país a diario. 

 Si de verdad  queremos que el país cambie tenemos que cambiar todos no solo ellos porque ellos son un reflejo de nosotros aún cuando no nos guste nada. La propuesta es calma en el análisis y tome el tiempo que tome vamos a educarnos antes de apresurar las opiniones, solo de esta forma podemos exigir, educación es la solución, exactamente la que los ineptos no esperan que hagamos. Si logramos modular los tiempos y la reflexión, ganamos, maduramos y formamos un carácter sólido.  La reacción rápida es un fallo de carácter que pagamos todos pero de la que se lucran unos cuantos.

787 3993114

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