domingo, 15 de marzo de 2020

Virus o cambio de vida.

" COVID-19.
Acrílico sobre cartón reciclado.
 17''1/2 x 7".2020


Siempre que hay que tomar conciencia sobre un tema, la vida en su infinita misericordia nos envia las experiencias necesarias para que lo logremos. Comenzamos este ciclo de cambios dicen los expertos desde 2012, estamos en el 2020 y ahora ya podemos ver movimientos contantes. Los temas de recursos naturales, circulación masiva de personas por diferentes razones de su lugar de origen, un serio repunte de prejuicios por color, lugar de procedencia, género. La masacre diaria de los cuidadores del planeta. La esclavitud de niños para abaratar los costos de los artículos que compramos. El movimiento “me two” que ejemplifica el cambio de tuerka de perdida del miedo de las mujeres que sufren abusos sexuales , el 8M más fuerte que nunca en apoyo a la masacre de mujeres en el mundo. 

El 2020 es ese lugar que quedara escrito en nuestra memoria colectiva como el punto de inflección donde todo aquello que estaba oculto sale a la luz. Por supuesto hay muchos temas humanos que pertenecen al colectivo que han estado tapados por tantas capas de podredumbre que aún les queda mucho para que salgan pero sin duda lo haran. Sencillamente porque las maneras de vida de consumo y enajenación que hemos llevado ya no pueden continuar. Porque la tierra nos obligará a cuidarla si nosotros no despertamos y la cuidamos para nuestro bien. En este punto es gracioso vernos hacer campañas de cuidar la tierra, pobre tierra que hay que cuidar. Cuando la realidad es que el planeta se regenera solo, los que perderemos el hogar somos nosotros, hasta este punto llega nuestra arrogancia. 

Muchas veces es fácil ver a los humanos encerrados por voluntad en los lugares donde creen que estan seguros  y se sienten superiores a todos los demás. Esta camada enorme de humanos consumen y desperdician los recursos de tantos otros que carecen de lo más indispensable sin que se les mueva una pestaña. De estas actitudes todos somos testigos una veces silentes y otras llamando la atención de quien no quiere dejar de ser sordo y ver la realidad. El mundo tiene recursos para todos sus habitantes pero unos pocos insisten en tenerlos todos. Esto tiene que cambiar.

Los cambios necesarios son enormes y parecen urgentes cuando un virus de laboratorio se “escapa” y se va a caminar por el mundo provocando el pánico en la población mundial. Este virus es curioso porque hermana a ricos y pobres, a blancos y negros, a mujeres y hombres. Siendo nuestros cuerpos el campo de batalla del comienzo masivo de  esta transformación que no solo es  física más bien es interna. Un virus que parece que tiene el poder de mover las verjas de la conciencia. Curiosamente nuestra primera respuesta es encerrarnos en nuestras verja individuales y colectivas en absoluto pavor. 


Los comportamientos humanos tienen luces y sombras por supuesto ninguno es absoluto. Encerrarnos parece ser que es una buena decisión pero las verjas externas nada tienen que ver con las internas. Si nos enclaustramos solo físicamente podemos provocar situaciones sombrias de pánico y egoismo desmedido como llevarse todo el papel de inodoro buscando una seguridad atificial y hasta chistosa. Encerrarse en luces por el contrario es dedicar ese aislamiento a la reflexión de lo que cada uno de nostros a hecho para que ese virus decidiera escaparse.  En este sentido todos los humanos somos responsables por activa o por pasiva.

Otro tema fascinante es la manera en la que hemos asumido nuestras enfermedades. La enfermedad según esta sociedad enajenada y de consumo desmedido es un enemigo. Cuando llega el enemigo vamos al médico para que nos diga cómo convatir ese enemigo. Usualmente el o ella nos recetan una cantidad de medicamentos a sobre precio y con eso recobramos la salud. Durante todos nuestros síntomas no existe ninguna reflexión de como hemos contribuido a tener esa enfermedad ni la responsabilidad que tenemos en estar enfermos o en nuestra capacidad para sanarnos. El análisis es llevarle el problema “al que sabe” el médico y en las farmaceúticas que cada día se hacen más millonarias con nuestro patrocinio. 

El virus, el coronavirus no se cura con medicinas su cura es aislarse para evitar contagios es asumir la responsabilidad personal. Restringir la movilidad es el comportamiento que tenemos para detener el virus. Este virus es mágico nos obliga a mirarnos el ombligo en luz, a vernos en los espejos de nuestras limitaciones, es decir a dejar de ser arrogantes y soberbios creyendonos que somos los reyes y las reinas del planeta. En pocas palabras a reconocer junto a todos los demás pueblos del planeta nuestra humanidad sin maquillaje. Estoy muy esperanzada de que de esta saldremos mejor de lo que entramos. 

(787) 399-3114

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